“Suéltala que ya cayó”: Tintín  

Redacción: Sindy Fuentes // Fotografía: Sergio Zuleta.

“Suéltala que ya cayó”, “pa’ la calor” y  “pilas que es candela” son las frases más reconocidas de Felix Enrique Nisperuza Trujillo, más conocido como “Tintín”, quién es casi una figura pública en Cartagena, ya que goza de un alto reconocimiento en el Centro amurallado y varios sectores de la ciudad.

Un día como hoy,  “Tintín”  está despierto desde las 3:45 de la mañana para iniciar con la preparación del chocolate, una de las bebidas calientes que vende en el ColMayor.  A las 5:45 a.m. se alista para salir, toma la buseta y llega a la casa de su hermana, ubicada en inmediaciones del Cerro de San Felipe. Allí se dedica a preparar el  café, el café con leche, la aromática, yerba limón y demás productos que vende.

A las 6:40 a.m.,  el carrito de los tintos  está equipado y listo para iniciar el recorrido. En el trayecto “Tintín”  hace más paradas que un bus, saluda más que una reina de belleza, sonríe cada dos segundos, y cómo no hacerlo  si tiene un listado grande de clientes ubicados a lo largo y ancho del trayecto que inicia en las inmediaciones del Mall Plaza. Pasa por el Banco del Estado, la Olímpica, el antiguo Ley, calle del Cuartel,  calle de La Mantilla y la calle de La Factoría, donde está ubicado el Mayor de Bolívar.

Esta rutina la ha realizado durante 22 años y hoy, con casi 45 años de edad, la hace con la misma dedicación y pasión del primer día, porque  a través de esta labor como vendedor ambulante ha podido educar a su hija, construir su casa y ayudar a sus padres.

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“Tintín” es el mayor de tres  hermanos, dos mujeres y él, el único hombre. Su infancia la vivió en  una finca. Cuando le pregunto por su niñez, sonríe y me responde con tres palabras, -«fue la mejor» su mente evoca  muchos recuerdos, entre ellos, cuando cazaba hicoteas, pescaba y se bañaba en el ciénaga de su natal Arache, Chimá (Códoba), – «de niño fui muy juicioso»- afirma mientras sonríe- y como dice el refrán, el que solo se ríe de sus picardías se acuerda.

En la actualidad está casado y su hija, a quién describe como la luz de sus ojos, pronto tendrá 15 años.  Cuando habla de  ella, su mirada refleja amor y orgullo. – «A ella la consiento, la pechicho y le doy sus gustos»-.  Se define, además, como una persona seria, honrada, trabajadora,  sencilla, noble y  dedicada a la familia.

De niño soñó con ser carpintero y aunque a la fecha  no ha cumplido con su sueño, se siente complacido porque a lo largo de su vida ha tirado machete, ha sembrado arroz, patilla, maíz y ha vendido tinto.

Entre las metas para este año está terminar la planta del segundo piso de su vivienda y, quizás, en un futuro  aprenda el oficio de la carpintería.

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En octubre, “tintín”  cumple 19 años de estar vendiendo tintos en el Mayor de Bolívar, tiempo que le ha permitido conocer a la institución, a varios rectores. Así mismo durante ese tiempo ha compartido con una cantidad innumerable de estudiantes, empleados y docentes.

Mientras que él me habla, me detengo a pensar ¿quién no ha conocido a tintín? y automáticamente  recuerdo esta frase de un estudiante de Promoción Social  “ITCMBísta de la diurna que no haya conocido a «Tintín» no estudió en el Mayor”, y sí, hoy pienso que ese estudiante tiene toda la razón.

Y en medio de la conversación, nos acordamos que también el Colegio Mayor de Bolívar está por cumplir, este 22 de marzo,  71 años de existencia.  Por eso, no dudé en preguntarle que le regalaría a la institución en esta fecha tan especial.  «Tintín» se toma su tiempo para responder,  pasa un minuto y manifesta que le regalaría una cafetería, bien grande y organizada, porque la necesita.

Antes de irse, le pregunto a tintín que si el negocio de los tintos es en asocio con alguien más y, sonriente, me asegura que su socio es el ColMayor.

 

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