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Este viernes no te pierdas la gran muestra gastronómica, lingüística y cultural ITCMB

El evento se realizará en el patio de la institución//Redacción: Eleana Martelo Tirado//Fotografía: Ilustración-Archivo.

¿Alguna vez has durado más de tres horas hablando inglés o francés mientras conoces acerca de un país y disfrutas de su gastronomía?

Si te encantan los idiomas y aún no lo has hecho, este viernes, 26 de abril, no te puedes perder The Taste of Mayor de Bolívar, organizado por la oficina de Bilingüismo.

Se trata una gran muestra lingüística, gastronómica y cultural que harán los estudiantes de Turismo para seguir celebrando el Día del Idioma.

Efren Locarno Flórez, coordinador de Bilingüismo, explicó que “vamos a conmemorar esta fecha, pero esta vez incorporando la lengua francófona y la anglosajona. Tendremos muestras folclóricas, canto, poesía, música, y gastronomía de los países francófonos y angloparlantes. Ese día, los estudiantes solo van a hablar inglés y francés”.

Estados Unidos, Francia, Canadá e Inglaterra, son algunos de los países que estarán presentes en The Taste of Mayor de Bolívar.

“Invitamos a todos los docentes, administrativos y estudiantes a que participen, pongan a prueba sus competencias en los idiomas y prueben los platos típicos de estas naciones”, puntualizó Locarno.

El evento arranca a las 10 a.m. en el patio de la institución, y se extenderá hasta la 1:00 p.m.

 

 

 

 

 

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La posible firma de un convenio, lo que dejó el conversatorio con la Illinois University

El conversatorio se realizó en el salón Rafael Núñez//Redacción: Eleana Martelo Tirado//Fotografía: Luis Eduardo Aparicio Valencia.

Muy enriquecedor. Así fue el conversatorio que los estudiantes del Colegio Mayor de Bolívar sostuvieron con alumnos de Northeastern Illinois Universitiy – USA, el pasado 19 de marzo, en la institución.

En la mesa de diálogo, que duró más de 2 horas, se habló sobre las oportunidades de negocio en Cartagena. Allí, los estudiantes de últimos semestres de Turismo e Idiomas, Comercio Exterior y Administración de Empresas pusieron a prueba sus competencias en inglés.

«Este conversatorio fue muy ameno y académico, hubo transferencia de conocimientos y fue la oportunidad perfecta para que nuestros estudiantes mostraran sus habilidades comunicativas. Fue un espacio de intercambio cultural con personas nativas americanas», señaló el coordinador de Bilinguismo, Efrén Locarno Flórez.

Asimismo, aseguró que sobre la mesa está la posibilidad de firmar un convenio marco interinstitucional, que permita las movilidades de estudiantes y docentes de ambas instituciones y la oferta de cursos de español para extranjeros.

Finalmente, recalcó la importancia de este tipo de alianzas para continuar posicionando, internacionalmente, al Colegio Mayor de Bolívar y fortalecer los procesos de investigación conjuntos.

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Delegación de la universidad de Illinois visitará el Mayor de Bolívar

 

Colegio Mayor de Bolívar//Redacción: Eleana Martelo Tirado//Fotografía: Archivo.

Con el fin de realizar una mesa redonda de negocios con estudiantes del Colegio Mayor de Bolívar, 14 alumnos y 2 docentes de Northeastern Illinois Universitiy-USA visitarán la institución el próximo 19 de marzo.

“Los estudiantes de Negocios y Finanzas vienen a hacer una exploración en Cartagena sobre las posibilidades de negocios internacionales, y compartirán conocimientos con nuestros jóvenes que están en los últimos semestres de Administración de Empresas, Comercio Exterior y Turismo e Idiomas”, sostuvo Efren Locarno Flórez, coordinador de Bilinguismo.

Indicó que, además, harán un recorrido turístico que incluye la Ciudad Vieja, museos, catedrales y otros sitios emblemáticos de La Heroica, como el Palacio de la Inquisición y Las Bóvedas. En este participarán los estudiantes del Mayor como guías.

“Esta es una gran oportunidad para nuestros estudiantes, porque van a poder compartir la experiencia del idioma y van a fortalecer su inglés comunicativo. También compartirán conocimientos sobre emprendimiento y generación de empresas”, añadió.

Esta movilidad se da en el marco de una intención de convenio entre las dos almas mater. El evento es organizado por Bilinguismo y el Centro de Interacción Nacional e Internacional (CINI).

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El ex jugador de fútbol americano Jesse Holley contó en el Mayor su experiencia de vida

Jesse Holley en compañía del coordinador de Bilinguismo, Efren Locarno Flórez//Redacción: Eleana Martelo Tirado//Fotografía: Luis Aparicio.

Sonriente y muy cercano a los estudiantes. Así se mostró el ex jugador de fútbol americano Jesse Holley en su visita al Colegio Mayor de Bolívar, el pasado 13 de febrero.

El ex integrante de los Dallas Cowboys habló con los estudiantes sobre su experiencia de vida y cómo, a través del deporte, pudo superar la pobreza y ser un reconocido jugador de la NFL (National Football League).

Además, les contó a los jóvenes cómo pudo superar los obstáculos y contrarrestar los comentarios de aquellas personas que aseguraban que no saldría adelante.

Invitó a decenas de estudiantes de los programas de Turismo e Idiomas y Administración Turística, a cumplir sus sueños y a creer en sí mismos para lograrlos.

En la charla, realizada en el salón Rafael Núñez, estuvo presente el coordinador de Bilinguismo, Efren Locarno Flórez, quien dirige en Colombia la organización Bridge of Hope.

No vino solo

Pero Jesse Holley no llegó solo al Mayor de Bolívar. Su esposa, Sherryl Holley, también interactuó con los jóvenes en otro escenario, en el salón Audiovisuales.

Les contó cómo fue violentada por su tío y cómo superó el bullying que sufría en la universidad. Con su experiencia de vida motivó a los estudiantes a no dejarse vencer por las dificultades de la vida y a perseguir lo que se anhela, construyendo el futuro soñado.

CINI y Bilinguismo, gestores del encuentro

El encuentro entre el ex jugador, su esposa y los estudiantes, fue posible gracias a la gestión del Centro de Interacción Nacional e Internacional (CINI) y el Centro de Bilinguismo.

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Mayor de Bolívar renovará convenio con la organización internacional Bridge of Hope

El coordinador de Bilinguismo, Efren Locarno; Julieth Hollman Mendoza, miembro de CINI; y Janet Michell, directora de la organización Bridge of Hope (Puentes de Esperanza)//Redacción: Eleana Martelo Tirado//Fotografía: Luis Aparicio.

El Colegio Mayor de Bolívar, a través del Centro de Interacción Nacional e Internacional (CINI), continúa estrechando lazos de amistad con importantes entidades internacionales en aras de beneficiar a los estudiantes de la institución.

El pasado 12 de febrero, el alma mater recibió la visita de Janet Michell, directora de la organización Bridges of Hope, quien manifestó su deseo de renovar el convenio de cooperación suscrito con el Mayor.

Julieth Hollman Mendoza, miembro del CINI, explicó que «estamos trabajando con ellos desde hace cuatro años. Queremos seguir articulando esfuerzos para desarrollar diversos proyectos».

Programa deportivo para estudiantes del Mayor

Una vez se firme el convenio, entre otros aspectos, se pretende implementar un programa deportivo conjuntamente con el ex jugador de fútbol americano, Jesse Holley, quien debutaba en el Dallas Cowboys.

«El objetivo de ellos es que los estudiantes de nuestra institución cambien la mentalidad de pobreza, y se den cuenta que con el deporte pueden superarse», añadió.

Indicó que Bridge of Hope, también, le apunta a realizar una alianza con la academia preparatoria privada Fellowship Christian Academy, con el fin de que los estudiantes pueden hacer movilidades y trabajos colaborativos.

Asimismo, busca poner en marcha un programa de verano donde los alumnos puedan hacer movilidades en calidad de pasantes o practicantes. «La idea es que se formen en un ambiente de paz», sostuvo.

Bilinguismo y CINI coordinarán proyectos

Las acciones que se desarrollen serán lideradas por el Centro de Interacción Nacional e Internacional (CINI) y el Centro de Binlinguismo del Mayor, a cargo del docente Efren Locarno Flórez, quien funge como coordinador nacional de Bridge of Hope.

Se prevé que a final de este mes de febrero se firme dicho convenio con una de las organizaciones más influyentes de los Estados Unidos.

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Inician las clases en el Mayor y con ellas un nuevo reto para los estudiantes

Los estudiantes apostados debajo del famoso «Palito de caucho»//Redacción: Eleana Martelo Tirado//Fotografía: Luis Aparicio Valencia.

Después de un largo periodo de vacaciones y muchas expectativas, estudiantes antiguos y nuevos acudieron este lunes, 11 de febrero, a la institución para iniciar las clases de este IP de 2019.

El famoso «Palito de caucho», el lugar favorito de ellos, volvió a reverdecer con su compañía. En la institución se respira otro aire, las risotadas, la alegría y el sabor están de vuelta.

Ya inició, nuevamente, el estrés universitario: las trasnochadas con el ‘corre corre’ de los parciales, las exposiciones y los proyectos, pero con ellos mucho aprendizaje.

El Colegio Mayor de Bolívar, sus directivas, docentes y administrativos les dan la bienvenida a los estudiantes y les desean muchos éxitos en esta nueva etapa.

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Mayor de Bolívar fue invitado a replicar proyecto en Ciudad de Guatemala

El coordinador de Bilingüismo, Efrén Locarno Flórez, en la misión médica//Redacción: Eleana Martelo Tirado//Fotografía: Cortesía.

La Institución Tecnológica Colegio Mayor de Bolívar (ITCMB) no escatima esfuerzos para posicionarse internacionalmente. En el marco de un convenio interinstitucional con la organización “Bridges of hope”, el alma mater fue invitada a participar en una misión médica en las comunidades más vulnerables de Ciudad de Guatemala.

En la jornada, desarrollada del 13 al 26 de enero pasado, participaron además la Universidad Sioux Falls- South Dakota (USA) y el gobierno de Mixco.

El coordinador de Bilingüismo, Efrén Locarno Flórez, quien asistió en representación de la institución, explicó que “estuvimos realizando este proyecto que comenzamos en Cartagena, desde el 2012. La idea es que tanto los estudiantes de Sioux, como los del gobierno de Guatemala y los nuestros se involucren en estas jornadas de turismo social y turismo de cooperación. Este tipo de eventos son muy importantes, porque la institución alcanza mayor reconocimiento y hay la posibilidad de crear nuevos proyectos”.

La iniciativa ya ha sido replicada en Panamá y El Salvador. Se prevé que, próximamente, se renueve dicho convenio y se realicen movilidades de estudiantes.

 

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Carmen, la mujer que a pulso se ganó la rectoría del Colegio Mayor de Bolívar

Carmen Alvarado Utria, rectora del Colegio Mayor de Bolívar//Redacción: Eleana Martelo Tirado//Fotografía: Sergio Zuleta Tovar.

Siempre escuchaba, en las ceremonias de grado y en los discursos de bienvenida a los nuevos estudiantes, el relato de la rectora de cómo llegó a ocupar ese importante cargo en el Colegio Mayor de Bolívar.

Varias veces, aunque ya había escuchado sus palabras, se me erizó la piel, no lo niego. Entonces recordaba aquella frase tan cliché, pero tan real que dice que «si Dios te dio la capacidad de soñar, también te dio la capacidad de cumplir esos sueños».

Basta hablar de la niñez de Carmen Alvarado Utria y de la historia de su familia, para evocar un rosario de recuerdos y viajar hacia el pasado, a más de cinco décadas atrás.

El pueblo que la vio nacer

«Yo nací en el pueblo más hermoso del planeta», afirma entre risas. «Nací en Galerazamba, Bolívar. En ese pueblo tuve la infancia más feliz que alguien se pueda llegar a imaginar. Una infancia llena de amor, afecto, libre, sin dolor, sin tristezas, la infancia que toda persona se merece: rodeado de la familia, amigos y vecinos», dice con un brillo en sus ojos que dejan al descubierto que, pese a los años, siempre extrañará a su pueblo.

Y cómo no añorarlo, si su padre pensando en labrarles un buen futuro se llevó a toda la familia lejos de esa tierra de gente pujante y de pescadores por naturaleza. Se vinieron a Cartagena cuando ella tenía tan solo seis años.

Acá empezó a estudiar, siempre con la convicción de que «cuando fuera grande», como decíamos todos cuando pequeños, sería una maestra.

«No recuerdo un momento de mi vida en el que no tuviera claro que yo quería ser maestra, desde niña siempre lo anhelé. Cuando terminé la Primaria ya la tenía súper clara, quería estudiar en La Normal, donde se formaban los maestros en aquella época. Recuerdo que le dije a mi mamá: ‘Mamá, ¿cuándo vamos a hacer los trámites? Te quiero advertir que, si no hay un cupo en La Normal para yo ser maestra, no hago el bachillerato’. A ella eso le impactó tanto que habló con una vecina que tenía a su hija estudiando ahí, entonces nos contactó con alguien y luchamos tres días por mi cupo».

La mujer que está frente a mí, de 54 años, de cabello negro y corto, de lentes, vestida de blusa blanca encampanada en las mangas y jeans, y que luce unos transparentes aretes azul cielo, conserva esa determinación y ese ímpetu. Sentada en el escritorio de su oficina, en el Mayor, me cuenta el desenlace de su lucha para ser docente.

«Logré graduarme en La Normal y desde los 19 años – recuerda emocionada- empecé a trabajar como maestra. Comencé en una institución educativa privada, en el Gonzalo Jiménez de Quesada. Aprendí muchísimo y quiero mucho a los dueños. Mi juventud fue atípica, porque no pasaba en fiestas ni nada de eso, era muy disciplinada y dedicada».

Galerazamba, Bolívar//Foto tomada de internet.

Su encanto por la investigación

De padres campesinos. Su madre, Rita Utria, era ama de casa, y su padre, José del Carmen Alvarado, se dedicaba al trabajo en una mina de sal que había en el pueblo. Eran siete hermanos, sabía que no era fácil seguir estudiando, pues no había nacido en cuna de oro ni con corona, o como muchos en este país: «Con el pan debajo del brazo».

Pero esas condiciones jamás la hicieron desistir, al contrario, fueron el motor para continuar superándose. Su deseo de ser profesora era irrenunciable y cada día crecía como espuma.

Aunque todo indicaba que estudiaría Educación Especial en la Universidad Pedagógica Nacional, en Bogotá, el destino y las condiciones económicas de sus padres la llevaron en 1987 a formarse como Tecnóloga en Educación Preescolar en la institución que hoy dirige. Su trabajo de grado le hizo descubrir que no solo le apasionaba enseñar a los niños, sino también la investigación.

«Hice mi trabajo de grado y eso me encantó tanto que cuando una compañera me preguntó que a qué me iba a dedicar, sin duda, le respondí que quería dedicarme a la investigación. El tiempo pasó e hice la profesionalización, donde me conocí con Marcela Jiménez, la anterior rectora. A los dos años, luego de graduarnos, ella me dice que en el Mayor están necesitando a una persona que asesore a los estudiantes en los trabajos de grado, y me recomendó», dice sonriendo.

Así empezó su historia en el Mayor de Bolívar, en 1995. No sucumbió ante los temores de la juventud por los nuevos retos, todo lo nuevo le causaba fascinación. Cuando le preguntaron si se le medía a ese cargo, respondió con un rotundo sí. Tenía la plena certeza de que eso era lo suyo.

«Yo dije: ‘Claroooo, si eso es lo que a mí me encanta'», cuenta soltando una carcajada que retumba en toda la oficina. Su alegría es inocultable. Su amor por la investigación y su perseverancia la llevaron, de igual forma, a trabajar en la Universidad Rafael Núñez y en el Colegio La Presentación y, más adelante, en otras instituciones como IAFIC (Corporación Universitaria Regional del Caribe), la Simón Bolívar y la Universidad San Buenaventura, donde estuvo por casi 11 años hasta que sus compromisos como rectora no le permitieron seguir formando maestras.

Poco a poco su trabajo en la antes conocida Universidad Femenina (Mayor de Bolívar) fue exaltado, y no sólo eso, también premiado con ascensos.

«Después de asesorar los trabajos de grado, fui coordinadora del Centro de Investigación, Vicerrectora por cinco años, rectora encargada en el periodo de Marcela Jiménez, y hoy rectora titular», comenta con orgullo.

La rectora en el marco del III Foro Internacional y IX Nacional de Pensamiento Moderno y Contemporáneo.

La rectoría, un reto muy criticado, pero de enseñanza

Al hablar de su primer periodo rectoral, Carmen Alvarado, sin titubeos, señala que «fue muy, muy difícil». Su voz es pausada y ya no está tan sonriente como al principio de esta entrevista.

Relata que, en esa época, a sus 43 años, cuando asumió el reto de la rectoría, soplaron vientos huracanados, llovieron críticas y voces de rechazo que pensaban que desmerecía el cargo por su condición social y su origen.

«Los ataques fueron a mi origen, a mi raza, a mi condición social, a no tener padrino político, a no ser nadie. Y eso, eso afecta el autoes…».

Inmediatamente se le quiebra la voz, no puede pronunciar palabra alguna. Por unos segundos, se escucha un silencio ensordecedor en su oficina, luego vuelve a tomar aire y continúa.

«Pero Dios fue muy bueno», se oye nuevamente un silencio. «Dios fue demasiado bueno en aquel tiempo conmigo, y lo sigue siendo. Aprendí de eso que no importa lo que dicen de uno, sino lo que dice Dios. Esa experiencia mala fue al mismo tiempo buena, porque me enseñó que yo no tengo precio, ese lo pagó Dios con su sangre. La gente puede decir lo que quiera», expresa con los ojos aún humedecidos.

Aunque ya con mucha más experiencia y doblemente empoderada del cargo, confiesa que los últimos cuatro años al frente de la institución tampoco han sido fáciles. Cree que su paciencia, serenidad y autocontrol han sido claves para afrontar las crisis.

La rectora en el lanzamiento de la Semana Internacional Canadá en 11 experiencias.

La despedida, una catarsis necesaria

El próximo 18 de diciembre será el último día de Carmen Alvarado Utria como rectora del Colegio Mayor de Bolívar, después de ocho años de administración. Advierte que será difícil despedirse de una institución que hizo parte de casi 24 años de su vida, admite que llorará y que su mayor sueño con esta alma mater es verla más empoderada en Cartagena.

«No va a ser fácil, voy a echar mi ‘llorada’, obviamente, y me la voy a gozar», recalca, nuevamente, entre carcajadas.

Y continúa: «Eso forma parte de la catarsis. No me preocupa que voy a hacer después, se lo entregué a Dios. Desde diciembre de 2017 empecé mi despedida y sé que lo que venga será bueno. Voy a extrañar a la institución, pero no quiero que me haga falta nada, no quiero ataduras», afirma sin rodeos.

Su espíritu soñador, visionario y su determinación en la vida evitaron que estuviera -como ella misma indica jocosamente – igual que muchas de las mujeres de su pueblo: «Sin dientes, con el pelo enredado, obesa, con hijos, muy enferma, sin futuro y sin posibilidades».

Con cuatro títulos a cuesta: Licenciada en Educación Preescolar y Promoción de la Familia, especialista en Gestión de Centros Educativos, magíster en Educación con Énfasis en Cognición y doctoranda en Ciencias de la Educación, y por supuesto, con mayores conocimientos de la administración pública, espera que se le abran las puertas en otras instituciones. Ya tiene varias propuestas. Su pasión, ahora más que nunca, sigue siendo la educación.

Se va con la satisfacción del deber cumplido, tranquila, sin resentimientos y profundamente agradecida. Entre tanto, su gente más cercana la extrañará, pero con plena consciencia de que la vida es de ciclos y que la hora de su partida de la institución ha llegado.

La rectora participando en una actividad sobre la potencialización de las habilidades blandas.

El adiós que aún no ha llegado, pero que ya duele

«La Dra es demasiado comprometida y luchadora. Desde los18 años que trabajo acá puedo decir que nunca había tenido una jefa como ella. Siento que ha puesto mucha confianza en mí y en el equipo que la ha acompañado en estos dos periodos. Ella le ha traído muchos beneficios a la institución. Está metida en todas partes, sabe de todo, enfrenta los retos, no busca evadirlos. Los enfrenta con una entereza, es entregada a todo lo que hace. Me hizo creer más en mí, en que soy capaz de hacer las cosas», comenta su secretaria, Lina Vásquez Piedrahita, con los ojos nublados de lágrimas.

«Voy a extrañar sus enseñanzas. Es una persona que, pese a las dificultades que pudieran presentarse en su gestión, siempre mantuvo la calma. Reflexionaba mucho y siempre buscaba una salida. Su inteligencia y conocer el sistema educativo a la perfección le ayudaron mucho en su gestión. El cambio que ha tenido el Colegio Mayor es innegable», anota la vicerrectora, María del Pilar Herrera Peña, compañera de lucha de la rectora, de 2010 a 2018.

«Hablar de ella es sinónimo de compromiso. Su compromiso con la educación es impresionante. Ella no deja a medias nada, si empieza algo lo tiene que terminar. Voy a extrañar de ella muchas cosas, sobre todo el mensaje a las 6 a.m. recomendándome algo; también extrañaré su tenacidad y constante dedicación al trabajo. Su don de gente es increíble. Son sentimientos encontrados, se va la rectora, pero también mi consejera», indica en tono nostálgico la secretaria general, Fania Peñaranda Gutiérrez.

«Ella es muy allegada a sus trabajadores, muy sencilla y solidaria. Empezó como docente y ahora es la rectora. La vamos a extrañar, ha manejado la institución con mucha rectitud. Ojalá pudiera repetir su administración», dice María del Carmen «Mayo» Carranza, rememorando la llegada de Carmen Alvarado a esta alma mater.

«Su gestión ha sido muy buena. Se va una persona que sabe mucho de administración, ha conseguido muchos convenios con universidades extranjeras y nacionales. Es una mujer muy trabajadora, no deja de trabajar, trabaja día y noche, sábado, domingo. Es incansable», manifiesta Pedro Nel Puello Rodelo, el hombre que la transporta a diario de un lado a otro.

«La Dra Carmen es una mujer virtuosa y empoderada. Soy testigo de sus correndillas en la oficina y algunas discusiones que ha tenido al tratar de defender al Colegio Mayor de Bolívar. Lo que más voy a extrañar es su apoyo a las nuevas causas, a las nuevas ideas, su temple para afrontar las situaciones. Y como algo jocoso, las carcajadas que suelta en cualquier momento», precisa Abel Giovani Guzmán Puerta, coordinador de las TIC’s.

La rectora con algunos miembros de su equipo de trabajo.

De puertas abiertas

Pero la administración de Carmen Alvarado no ha sido de puertas cerradas. Desde el primer día al frente de la ITCMB, comenzó a estrechar lazos con entidades y personalidades en busca de conjugar convenios y alianzas que se tradujeran en crecimiento y beneficio para los estudiantes.

María José Cerezo, vicepresidenta de la Fundación española J. A. Gómez Cerezo, el cooperante pionero de la Clínica de lo Social, programa de responsabilidad social de la institución, destacó la asertividad y positivismo de la rectora para emprender los proyectos del alma mater.

«He tenido el placer de trabajar con una mujer comprometida, asertiva, clara, concreta, inteligente, sociable, trabajadora, honesta y con una confianza que me han inspirado desde que la conocí», recalcó.

Estela María Barreto Álvarez, vicerrectora de la Institución Universitaria Bellas Artes y Ciencias de Bolívar (Unibac), también resaltó su valor para el sector educativo.

«Ella es una persona muy valiosa para el sector educativo, por su preparación, conocimientos, esfuerzos y sensibilidad. Esto la ha hecho merecedora de los mejores elogios y reconocimientos por el desempeño de su labor como rectora del ColMayor, donde demostró seguridad y madurez en el cumplimiento de sus obligaciones. Hemos compartido los logros de la REDTTU, y en las diferentes reuniones donde participamos siempre la vi apoyando con ideas para hacer posibles las gestiones y proyectos, en procura de la sostenibilidad de las instituciones y la calidad de la educación superior», sostuvo.

La rectora en una de sus visitas al extranjero en busca de convenios y alianzas de cooperación.

Su proyecto más importante: la familia

Quienes disfrutarán ahora más de ella son su esposo, Rafael, y sus hijos, Rafael Antonio, de 27 años; Mateo Rafael, de 22, y Sara Marcela, de 17 años.

Nunca la tuvo fácil, pero lo logró, logró colocar mucho más en orden la casa ITCMB, consolidándola más en el exterior. Quedan muchos asuntos pendientes en el tintero, pero ya es tarea del nuevo rector asumir esos retos.

Y entonces, volvemos a 1969 cuando Carmen Alvarado Utria era apenas una niña de seis años. Su única preocupación era disfrutar esa etapa, pero a su corta edad tenía la plena convicción de que los sueños sí se cumplen, y esta realidad es una prueba de ello.

La rectora Carmen Alvarado Utria con su familia.

 

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Gran acogida de exposición fotográfica en el Mayor de Bolívar

Los estudiantes participaron activamente en el evento//Redacción: Eleana Martelo Tirado//Fotografía: Sergio Andrés Zuleta Tovar.

Del 16 al 19 de octubre, los amantes de la fotografía, estudiantes, docentes y administrativos del Colegio Mayor de Bolívar pudieron apreciar la exposición “Memorias lo nuestro”, organizada por la oficina de Comunicaciones y la biblioteca Camilo Villegas Ángel.

Fueron más de 60 piezas exhibidas por toda la biblioteca, las cuales rememoraban momentos vividos por los ITCMBístas en diversos eventos, como la Semana Internacional, el proyecto Clínica de lo Social, Carnaval Afro, visita a Palenque y Semana de la Paz, entre otros.

Las fotografías, autoría del diseñador gráfico de la institución, Sergio Andrés Zuleta Tovar, fueron clasificadas por secciones: Paz y reconciliación, Cartagena Turística, Clínica de lo Social, Cultura y Etnia, Mi Universidad, Palenque, Teatro y Estudiantes.

“Esta exposición me impactó porque las fotografías reflejaban la realidad, el interior de la persona retratada, mostraban más allá. Al ver cada foto uno se identificaba inmediatamente. Estas actividades deberían realizarse más de seguido en la institución, porque además de aprender, es un espacio para relajarse. El ver la sonrisa, la expresión de las personas de las fotos es desestresante”, indicó Noris Ortiz Nieves, coordinadora de Prácticas Profesionales del programa de Comercio Exterior.

Lleno total en conversatorio

Además de hacer un recorrido por cada una de las fotografías, los participantes pudieron conocer más sobre este bello arte con un conversatorio sobre fotografía arquitectónica, realizado el último día de la exposición.

Fernando Parra López, reportero gráfico; el arquitecto restaurador y docente Jorge Sandoval Duque, y Alberto Zabaleta Puello, arquitecto restaurador, fueron los ponentes invitados.

La moderación estuvo a cargo del coordinador de la unidad de Arquitectura e Ingeniería, Arnaldo Pájaro Abad, y del publicista y docente Juan Arraut Camargo.

¿Cuál es la luz adecuada para hacer fotografía arquitectónica? ¿Qué diferencias hay entre la fotografía arquitectónica y convencional? y ¿Qué equipos pueden usarse para esta clase de fotografía?, fueron las preguntas que con mayor frecuencia hicieron los estudiantes.

Dos horas duró el conversatorio con el que cerró la exposición fotográfica, el pasado viernes, 19 de octubre.

Se hará nuevamente

Debido a la gran acogida que tuvo el evento, se prevé que, nuevamente, se realice en la institución.

En cuanto a las fotografías, estas fueron donadas a biblioteca.

Galería:

 

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