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El Mayor de Bolívar sin los estudiantes: la crónica de su ausencia

Redacción: Eleana Martelo Tirado//Fotografía: Sergio Andrés Zuleta Tovar.

El silencio es ensordecedor y la brisa no se pasea en la institución con tanta fuerza, como si supiera que no hay nadie a quien refrescar.

Se escucha el eco de la soledad y los salones están vacíos. Algunas sillas yacen arrumadas en cafetería, al igual que los parasoles. En el patio solo se ve a dos hombres que a esta hora, 1:30 de la tarde, manipulan una motosierra para cortar una viga.

En la escena aparece Tintín, el querido vendedor de tintos que todos aman en la institución. Vestido con su gorra blanca (casi inseparable), jeans y suéter blanco, me dice:

– A mi no me gustan las vacaciones. No me conviene- exclama sonriendo mientras prepara tintos y cafés con leche en su carrito, a la entrada del Mayor. Los alista para subirlos a las oficinas. Sabe que a esta hora, luego del almuerzo, siempre es bueno un buen café para espantar el sueño.

Ya nadie baja a toda prisa por las escaleras, ya no se escuchan gritos, ni risotadas, ni mucho menos frases como “profe, regáleme un momentico”, “Oye, vamos a repasar para el parcial”, “se me olvidó hacer el trabajo” o “Ojalá hoy no haya clases”. Tampoco, a mediodía, se escucha música en el patio, la que los alumnos colocan para “matar” tiempo y esperar el inicio de otra clase, allí, justo debajo del famoso ‘Palito’.

Y ni que decir de esos partidos de fútbol, casi que matutinos. De eso, no hay nada, no por ahora.

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Y es que por todos lados se siente la soledad que hay en la institución. No solo Tintín siente la ausencia de los estudiantes, quienes hace más de un mes salieron a vacaciones a recobrar fuerzas para enfrentar un nuevo periodo académico.

El señor Pedro, el hombre canoso, de estatura baja y sonriente que transporta a la rectora, también los extraña.

-El Mayor sin los estudiantes es aburridor. Uno está acostumbrado a la bulla de ellos- indica con una carcajada mientras alza las manos al cielo, en señal de añoranza por su regreso.

Hasta los gatos, Pompilio y Brunildo, han sentido su lejanía. Desde que ellos se marcharon, todos los días, al llegar a la institución, los encuentro a la entrada, como la mascota que espera la llegada de su amo.

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Me encuentro a Cecilia Morales Cabarcas, una de las señoras que ayuda con el aseo en este plantel.

Ella, una morena de cabello negro y corto, lentes de aumento con marco de color rojo, vestida con su uniforme de aseadora (blanco y azul), no oculta que echa de menos a los estudiantes.

-Esto es una tristeza. Ya ellos son parte de aquí. Esto está muy solo. Se siente su ausencia, se siente bastante-

-Ellos son el corazón del Mayor. Lo que más extraño es su cariño y que me busquen para hablar. A veces me consultan tareas- sostiene en el pasillo ‘Ceci’, como cariñosamente le llaman.

Los vigilantes no se quedan atrás. Jair Ávila Mendoza y Hernando Noche Lara, quienes están de guardia este viernes, aseveran que no es lo mismo sin los alumnos.

-Ahora es desestresante. Ellos nos ponen a correr, nos estresan mucho- dice Noche, pero en el fondo le hace falta verlos caminar de un lado a otro.

Y ese “corre corre” de los jóvenes es el que también extraña Yorelis, la auxiliar administrativa de Biblioteca. Lo percibo al llegar a ese lugar. Las mesas están completamente vacías y los libros permanecen en sus estantes, más organizados que siempre. Asegura que las vacaciones son el momento perfecto para alistar las colecciones y, aunque hay más trabajo cuando ellos están, no vacila en decir que anhela su pronto regreso.

-Ellos son los que le ponen color al Mayor, sin ellos no es nada. Aquí en Biblioteca, ellos son nuestra razón de ser, porque les damos las herramientas para que se formen. Lo que más extraño es asesorarlos en la búsqueda de sus libros- me relata de pie, a la entrada de ese mar de ese sitio.

La acompaña la coordinadora de esa dependencia, Flor Pérez, quien sin titubear y con una sonrisa expresa: -los libros esperan por ellos-

Sigo mi recorrido y llego a la unidad de Administración y Turismo. Una vez entro a la oficina, diviso a la ‘profe’ Sandra Osorio, quien está sentada en su computador escribiendo algún oficio. Al instante, la mujer rubia y de tez blanca alza la mirada para atenderme.

Al interrogarla sobre cómo ha sido este tiempo sin los estudiantes, inmediatamente precisa: -Cuando ellos están, el trabajo rinde menos, porque nos mantienen ocupados (…) Evidentemente esto se siente solo y triste, aquí hacen falta. Extraño sus discusiones, su alegría y sus ocurrencias-

Pero ella no es la única, el profe de Administración de Comercio Exterior, Wilson Guacarí Villalba, sin pensarlo manifiesta que las maldades que estos hacen en los salones, es lo que más extraña.

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Salgo a la puerta del Mayor, a la calle de la Factoría. Se ve solitaria y solo se escucha el crujir del viento.

El señor que vende afuera las arepas con queso ha desaparecido, y al hombre de la nevera ambulante de la esquina, como yendo hacia el cordón amurallado, se le ve muy poco.

La soledad se pasea en cada rincón de esta edificación y abraza la calle donde está ubicada, la misma que, en una época normal, está impregnada de risas, gritos, chanzas y el afán de cada uno de los estudiantes que se forman en este plantel educativo.

Así está el Mayor de Bolívar hace un mes y así permanecerá, por lo menos, más de 15 días hasta que ellos vuelvan. Mientras tanto, este seguirá siendo como una iglesia sin feligreses, una guitarra sin cuerdas o un parque sin niños.

 

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Yaris Leidis, la niña de la Clínica de lo Social a la que el deporte le cambió la vida

Yaris Leidis Altamar Mattos//Redacción: Eleana Martelo Tirado//Fotografía: Sergio Andrés Zuleta Tovar//Lugar: Colombiatón.

-No, baby. Tú no fuiste el primero que entró a la escuela de patinaje- le dice una niña, con voz gruesa y vocalización acentuada, a uno de los menores.

Es de tez morena y cejas gruesas. Viste una licra negra, suéter gris, tenis blancos y un cintillo ancho de color amarillo. Es Yaris Leidis Altamar Mattos, una niña de 12 años que hace parte de la escuela de patinaje de la Clínica de lo Social, el programa bandera de responsabilidad social que tiene el Colegio Mayor de Bolívar.

Estamos al sur de Cartagena, en Colombiatón, uno de los barrios más afectados por las pandillas, pero que tiene gente pujante y soñadora, como ella, que, pese a las adversidades, no se rinde.

En la esquina de la sede de la Clínica, en la manzana C, Yaris y otros niños comparten su experiencia de cómo ha impactado sus vidas y las de sus familias la intervención que este programa viene realizando en la comunidad, desde hace ocho años.

Con timidez, pasa al frente y dice: -La Clínica me ha ayudado a creer en mis sueños y hasta corregir cosas de mi forma de ser-

-Por ejemplo, ya no soy tan peleonera. Antes no podían ni verme, porque iba preguntando qué me veían y armaba conflicto- remata, llevándose la mano a la cara, en señal de pena.

Los demás niños ríen y dan su aprobación con la cabeza, al igual que las líderes que los acompañan.

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El sol, como siempre, no da tregua. 32 grados centígrados. Son las 11:53 de la mañana del viernes 22 de junio. La reunión, después de 15 minutos, termina… los niños y niñas deben irse a entrenar.

Abordo a Yaris, quien está en la tienda comprando mekatos. Me llama la atención su personalidad, es arrolladora y de carácter fuerte. La seguridad y espontaneidad con la que habla de la vida, pese a su corta edad, es asombrosa.

Camino a su casa, en la misma manzana, pero una calle después de la Clínica de lo Social, me dice entre carcajadas: -Anda, vamos para mi casa y está patas pa’ arriba’-

Yo sonrío y le digo: -Tranquila. Solo conversaremos-

En su cuadra pueden verse niños a pie descalzo pasearse por las calles, unos juegan bolitas de ‘uñita’ y otros montan bicicleta. Algunas madres aprovechan el inclemente sol y tienden la ropa en los techos de las casas, mientras que otras intentan tomar sombra sentadas debajo de los árboles.

Por fin llegamos a su casa. Es naranja con blanco. El primero en recibirnos es mateo, el perro de Yaris que yace amarrado en la terraza. Su padre, descamisado, ve tranquilamente televisión en la sala, pero al vernos entra de inmediato al cuarto a buscar una camiseta.

Ella, sin vacilar, saca una mecedora y una silla Rimax, y empieza a relatarme cómo entró a la Clínica de lo Social.

-Cuando yo entré empecé practicando fútbol. Luego me pasé para patinaje, que es una disciplina mucho más femenina. Ya tengo cuatro años de estar en la Clínica, que me ha ayudado mucho, me ha cambiado mucho la vida. He aprendido a leer más rápido, a mejorar mi ortografía, a socializarme más-

Su mensaje a los otros niños y jóvenes es contundente: -A los que aún no se han vinculado, les digo que no desaprovechen la oportunidad de pertenecer a la Clínica de lo Social, aquí nos ayudan mucho a crecer como personas y descubrir nuestros talentos-

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El calor es asfixiante. La sudoración está a flor de piel. No hay señales de que menguará la temperatura. En la escena aparecen dos amigas de Yaris quienes, inquietas por esta entrevista, se sientan en el muro de la terraza a escuchar todo lo que le pregunto.

Ella, limpiándose el sudor casi que cada tres minutos y con una bolsa de papitas y una coca cola en la mano, sigue contándome.

-La Clínica me ha ayudado a acercarme más a mis sueños. Mis papás siempre me han apoyado para que yo salga adelante. En mis tiempos libres estuviera sin hacer nada. Antes no había planes, no había proyectos, ahora patino y me gusta mucho más que el fútbol. Sé que con este deporte puedo triunfar-

Sin asomo alguno de inseguridad, conociéndose de lo que es capaz, expresa lo que quiere en la vida.

-Sueño con ser una gran patinadora, tener mi apartamento y sacar a mi mamá adelante; a ella me la llevo a donde sea, sin ella no soy nadie. Sé que muchos niños, también, pueden lograr lo que anhelan. La Clínica ha impactado positivamente y ha ayudado a muchos de ellos que andaban en mal camino-

-Los sueños sí se hacen realidad, si se lucha por ellos. Los sueños sí se cumplen, y esto es prueba de ello- concluye Yaris Leidis.

Terminamos nuestra charla y me despido, ella debe alistarse para ir a entrenar. Tiene claro que solo con disciplina y perseverancia se cumplen las metas.

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Como ella, que cursa séptimo grado en la Corporación Educativa Nazareno, ubicada en su mismo barrio, Colombiatón, más de 300 niños construyen sus sueños con el apoyo de la Clínica de lo Social.

Unos empiezan a tejerlos desde el fútbol y otros desde el patinaje, la música, el arte y la pedagogía.

Ahora, esos menores de Bicentenario, Flor del Campo, Colombiatón, Villas de Aranjuez, La India y Portal de la Cordialidad, mantienen viva la esperanza de que todo puede ser mejor y de que si se es capaz de soñar, también se es capaz de convertir esos sueños en realidad.

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Docentes de lenguas extranjeras son capacitados en el manejo de Objetos Virtuales de Aprendizaje

Ana Laura Martínez, capacitadora de México//Redacción: Eleana Martelo Tirado//Fotografía: Sergio Zuleta Tovar.

Con el objetivo de que los docentes fortalezcan sus competencias en la enseñanza de lenguas extranjeras, como inglés y francés, la Institución Tecnológica Colegio Mayor de Bolívar capacitó a sus maestros en el manejo de Objetos Virtuales de Aprendizaje (OVA).

Efrén Locarno Flórez, coordinador de Bilingüismo del alma mater, explicó que la formación se centró principalmente en el uso virtual del libro English Hub, bajo la metodología Blended Education Elearning”.

Agregó que el propósito es continuar capacitando a los docentes para que los estudiantes, en su proceso de aprendizaje, puedan acceder a diversas herramientas en línea.

Capacitadores extranjeros

La capacitación-apoyada por la Oficina de Relaciones Internacionales (ORI)- estuvo a cargo de expertos provenientes de México y Costa Rica, adscritos a la editorial mexicana M And M.

Julio Rojas (Costa Rica), Jaime Arzivu (México) y Ana Laura Martínez (México), fueron los encargados de instruir a los docentes de idiomas.

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La misteriosa monja de la que todos hablan en el Mayor de Bolívar

Redacción:Eleana Martelo Tirado//Fotografía: Ilustración.

-Ya nosotros nos vamos. ¿Te vas a quedar? No te quedes hasta tarde porque te ‘coge’ la monja- me dijo entre risas, en muchas ocasiones, la señora “Margui” Margarita del Castillo Yances, la coordinadora de Control Interno, quien comparte oficina con nosotros, el equipo de Comunicaciones.

Estaba recién llegada a la institución, a finales de noviembre del año pasado. Yo solo me reía a carcajadas y, aunque no entendía por qué se hablaba de esa mujer de los hábitos, aseguraba sin titubear:
-bueno, yo se la saludo-.

Al pasar los meses, seguía escuchando el cuento de la famosa monja. La idea de cosas paranormales empezaba a rondarme la cabeza.

Era tanta la curiosidad por saber esa historia que llegué a contemplar la idea de, cualquier día, hacer guardia de noche con uno de los vigilantes. Quería ver o sentir cosas que pudieran imprimirle más emoción a este relato. Finalmente desistí de la idea y empecé, como buena periodista, a investigar.

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Es la 1:30 p.m. del jueves, 17 de mayo. Bajo a portería, el calor es abrumador y la fuerte brisa parece haberse ido de vacaciones.

En el cubículo de madera, a la entrada del Mayor, está “Carri”, como cariñosamente le dicen a Judis Carrillo Vásquez, uno de los vigilantes, el más canoso de todos. Al verme sonríe, sabe que lo interrogaré sobre la monja. El tema de conversación ya me había inquietado, más de lo normal, hace unas tres semanas.

Emocionado, pero al mismo tiempo con la incertidumbre de ese día, “Carri” empieza a contarme que hace dos meses, tarde de la noche, alguien le tocó la camisa y, del miedo, no pudo hacer ronda en el segundo piso.

-Me agarraron la camisa por la espalda, como atajándome. Eran las doce, casi una de la mañana; yo estaba haciendo ronda, iba para el segundo piso, y cuando iba por el pasillo de financiera sentí que alguien me tocó. Se me erizó la piel y no pude subir, tomé agua, como para pasar el susto, y recorrí el primer piso del Mayor. No pude ver nada, solo sentí una presencia extraña- afirma.

Asegura que no solo ha sentido el ambiente “pesado”, como si alguien lo estuviera observando, sino que también, al igual que sus compañeros, escucha ruidos.

-Se escuchan silbidos, que ruedan las sillas, abren las ventanas o tocan fuerte los vidrios. Da nervios porque a esa hora es extraño, pero a uno le queda la duda, va a revisar y está todo normal. Son cosas difíciles de describir, pero uno las siente- sostiene.

Yo asiento con la cabeza y, al instante, se llena la portería. Le hago señas a Carrillo de que me voy y continuo en busca de más información.

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En el camino, a la entrada de los baños de mujeres, está “Julita”, una de las señoras que nos ayuda con el aseo en el Mayor. Está con Yadira, su compañera. Al preguntarle sobre esta tenebrosa historia, la mujer de tez negra, trenzas palenqueras y ojos grandes no vacila en reírse. Y me cuenta que un vigilante, hace años, vio varias veces a la misteriosa monja.

-Torres, el vigilante que estaba acá, dice que eran como las 12 de la noche cuando subió al tercer piso y la vio en la sala de Sistemas. Ella estaba sentada en un banquillo, él se extrañó porque a esa hora ya no había nadie trabajando. Entonces, bajó de una vez pensando que eran alucinaciones, y volvió a subir, pero ahí estaba y…-

De repente Yadira interrumpe y me dice: -seño, yo no la he visto, pero cuando la vea le aviso- comenta jocosamente.

-Yo tampoco la he visto- agrega Julita, y las dos sueltan la carcajada.

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Minutos después me encuentro a “Javi” Javier Serrano, miembro del equipo de Recursos Físicos. Está sentado en la banca que está al frente de la oficina de Financiera, en el mismo lugar donde a Carrillo le halaron la camisa hace un par de meses.

Me saluda y le pregunto qué sabe de la monja. Su respuesta es contundente: -Ah sí, aquí varios dicen que les ha sucedido cosas extrañas. Un vigilante cuenta que la vio en la sala de Sistemas. Dicen que también la han visto por el pasillo de los salones de Delineante – expresa, confirmándome lo que hace unos minutos me dijo Julita.

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En mi afán de saber más, sigo buscando a otras personas que me hablen del tema. El patio está repleto de estudiantes que están sentados en las mesas con paragüitas. Algunos esperan el cambio de clases, mientras que otros ya terminaron su jornada por hoy y aprovechan para charlar con sus amigos, jugar dominó o simplemente tomarse un refresco para calmar la sed que les produce este incesante calor.

La alta temperatura no da tregua, estamos a 29 grados. A pocos metros veo al sr Hernán Rivera Medina, de Servicios Generales, quién trabajó un año como vigilante en la institución. Ya me habían hablado de él, me dijeron que podía ayudarme a contar esta historia.

Lo abordo y al conocer mi intención de realizar esta crónica empieza a relatarme un caso que le ocurrió.

-Cuando la doctora Marcela era rectora, los cerrojos eran grandes y de hierro. Un día yo estaba haciendo ronda en el segundo piso, por el salón auxiliar, cuando escucho como si estuvieran abriendo la puerta del salón Marcela. Pensé que eran los rateros, agarré el revólver y me puse en posición de defensa, pero cuando fui a ver no había nadie, todo estaba normal, todo estaba cerrado- precisó.

Argumenta que a lo mejor era Monterrosa, un anciano vigilante que había trabajado aquí y que había muerto para esos días. -Quizás estaba recogiendo los pasos- añade.

Pero las historias siguen. Rafael Marrugo Manjarrez, otro empleado de Servicios Generales,  cuenta que una vez pintando los salones del primer piso le encendieron los abanicos.

-Estaba pintando los salones que están en frente del palito, terminé y apagué los abanicos. Cuando di la espalda los prendieron. Comencé a mirar para todos lados, pero no había nadie por ahí. Entonces, me fui y empecé a rezar- asevera.

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¿Y quién no ha rezado un padre nuestro o un ave maría a toda marcha? ¿quién no ha prometido a Dios infinidades de cosas para que lo saque de esas? Hasta ahora, a mí no me ha tocado, pero seguro a muchos les ha pasado. Otros ya estarán acostumbrados a estos casos, como la rectora Carmen Alvarado, quien lleva más de 20 años conviviendo con estos extraños entes.

-Lo que soy yo estoy absolutamente acostumbrada, eso no es lo que me va a espantar de la institución, eso no es lo que va a hacer que yo salga corriendo- manifiesta sin miedo alguno.

-Permanentemente, aquí en la oficina, escucho cuando ruedan las sillas en la oficina de arriba, la de Delineante de Arquitectura; es como cuando estás barriendo y ruedas los muebles. Un día me puse de acuerdo con el profesor Arnaldo, el coordinador de esa unidad, y apenas escuché pregunté que qué tanto rodaban, pero me dijo que en ese momento no había nadie en la oficina. Es real, se siente cuando abren, cierran cajones y ruedan las cosas (…) También, otro día saliendo tarde de la institución, a las 2 de la mañana, vi a un hombre alto, moreno, caminando por el pasillo de Delineante, estaba haciendo guardia. Pregunté al vigilante de turno y el único que estaba era él, el otro compañero entraba a las 6 de la mañana-

La rectora se ríe tranquilamente y exclama: “Lo que tengo son historias para contar… cuando escucho cosas en la oficina de arriba, ya solo les digo: ‘rueden bien y hagan bien el aseo, que quedé bien limpiecito- apunta con una sonrisa burlona.

Inmediatamente dice: -Son espíritus chocarreros con ganas de molestar- concluye.

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Estas palabras retumban en mi mente y me pregunto por qué siempre se ha dicho que en las edificaciones antiguas como claustros y casonas aparecen espantos o suceden cosas extrañas como esas. Siempre hay historias del más allá.

Como enviado por Dios, diviso a Jorge Alberto Sandoval Duque, arquitecto restaurador, historiador y también docente del Colegio Mayor de Bolívar, quien al enterarse de este escrito no ocultó su fascinación por el tema.

A las afueras del salón donde daría clases, ubicado al frente de cafetería, iniciamos nuestra conversación.

-En el Centro Histórico se desarrolló la vida colonial de Cartagena, hubo maltratos crueles y sacrificios, incluso en la iglesia. Son más de 400 años de historia con situaciones bastante escabrosas, y quizás esos entes están penando. Hay unas personas que tienen la capacidad de visualizarlos y otras de sentirlos- recalca.

-Pero, ¿por qué se habla de una monja y no de una niña, un hombre o cualquier otro personaje? – le pregunto.

Sandoval responde: -aquí sé que han visto a una monja y también a una señora, pero hay más personas, lo que pasa es que esas son las más conocidas. Inclusive, hay estudiantes que tienen esa capacidad y los ven como elementos naturales. Por ejemplo, al lado de nosotros puede estar alguien y no lo sabemos, no lo vemos-

Empiezo a mirar para todos lados y nadie nos observa, por lo menos nadie que yo pueda ver con mis ojos carnales. El ‘profe’ sonríe y continúa diciéndome: -A principios del siglo XX llegaron los padres lasallistas que venían de Francia, pero ellos no tenían monjas; quizás alguna estuvo de paso. Este era un colegio de varones, nunca fue un convento, como dicen (…) El Mayor se construyó uniendo cinco casas, que eran conocidas como accesorias. Eso fue en los años 1.700-

El arquitecto llama a una de las estudiantes para que ingrese al salón de clases. Inmediatamente recuerdo que él tiene un compromiso con los alumnos. Él también hace alusión a ello y me dice: -Este tema hay que hablarlo con más tiempo, pero ya sabes, mira a ver si las historias de todos los que la han visto concuerdan-

Se refiere a la monja. Me detengo a pensar en ella unos minutos y me la imagino con sus hábitos caminando por el Mayor, así como varios estudiantes aseguran que la han visto, incluso, la han oído llorar.

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¿Mitos? ¿leyendas? ¿una mala pasada del sueño? ¿de la mente? o ¿simplemente la realidad?…Sea como fuere, las instalaciones del Colegio Mayor de Bolívar guardan historia y magia.

Y es precisamente esa infraestructura colonial y esos hechos los que hacen atractiva a esta alma mater, que funciona hace 72 años.

Turistas, estudiantes, empleados y docentes no solo recorren cada uno de sus rincones, sino que siguen escribiendo capítulos nuevos en el libro de la educación, esa integral y de calidad que estamos empeñados en brindar.

Ver crónica de

POMPILIO Y BRUNILDO, LOS GATOS QUE SE NIEGAN A ABANDONAR EL COLEGIO MAYOR DE BOLÍVAR

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Conoce los  lugares que ha visitado el ColMayor con su oferta académica durante el 2018  

Redacción: Sindy Fuentes Mendoza//Fotografía: Sergio Zuleta.

Un balance positivo deja hasta la fecha la jornada maratónica de visitas a colegios y demás entidades  que adelanta la oficina de Comunicaciones del ColMayor Bolívar.

Durante el mes de febrero y lo que ha transcurrido de mayo, el Colegio Mayor de Bolívar ha visitado varias instituciones educativas, empresas y barrios ubicados en Cartagena y el departamento de  Bolívar.

En ese recorrido más de 680 personas  mostraron afinidad e interés  por los programas académicos.

 El Mayor de Bolívar en los colegios

En las visitas informativas realizadas en las I.E. se busca  no solo fortalecer los conocimientos y habilidades de los estudiantes a través de talleres y capacitaciones, sino mostrar la  oferta académica de la ITCMB integrada por 7 programas académicos por ciclos propedéuticos.

Durante el acercamiento se les  explicó a los jóvenes los beneficios de estudiar en el Colegio Mayor, así como las formas de financiación y los descuentos,  al igual que los procesos de inscripción.

En el transcurso de esta jornada maratónica se han captado más de 300 estudiantes.

El ColMayor Bolívar ha  visitado la I.E. Fernández Baena, I.E. Ternera, I.E. Jhon F. Kenndey, I.E. Caracolí de El Carmen de Bolívar y la I.E. San Juan de Damasco.

Instituciones Educativas visitan al Mayor

La institución de educación superior recibió en sus instalaciones y en distintas oportunidades a varios grupos estudiantes de la I.E. Caracolí, de El Carmen de Bolívar.

En el recorrido realizado por el alma mater, los estudiantes de los montes de María conocieron cada uno de los programas que oferta la ITCMB.

Estas visitas se realizaron en el marco de “Súbete al bus de la U”, que hace parte del proyecto Fuerza Montemariana, una iniciativa del Ministerio de Educación Nacional. Ver más 

En el marco de esta alianza, el ColMayor Bolívar también llevó su oferta académica a la Universidad de Cartagena.

Asimismo el ColMayor recibió  a los estudiantes del  Colegio Camino del Coral, ubicado en Alameda La Victoria, al sur de Cartagena.

A la fecha el ColMayor ha recibido a 80 estudiantes. 

El ColMayor de Bolívar en los barrios

La oficina de Comunicaciones trasladó la oferta académica a los barrios de  Torices y Nuevo Paraíso, haciendo presencia en las calles, semáforos, casas y sitios estratégicos, para abordar de manera personalizada a decenas de personas que transitaban por las calles y las principales vías de los barrios antes mencionados.

El balance de esta actividad fue satisfactorio, ya que se abordaron más de 300 habitantes.

El Mayor de Bolívar en las empresas y en Bolívar

El ColMayor le está apuntado al  sector empresarial en busca de realizar convenios interinstitucionales  que permitan la formación de sus empleados.

Es por ello que la institución de educación superior se trasladó a la empresa Atunes de Colombia – Seatech- para mostrar en primera medida su oferta académica.

De igual manera, el  Colegio Mayor de Bolívar participó en la feria de oportunidades organizada por la Unidad de Víctimas en la población de San Estanislao de Kostka (Arenal), al nororiente de Bolívar.

Estos acercamientos permitieron la captación de alrededor de 50 personas.

Ver galería

La coordinadora de Comunicaciones, Mariel Torres Castellar, en la charla con los estudiantes de la I.E. Ternera.
Charla en la I. E. Ternera
Charla con los estudiantes de la I.E. Jhon F. Kennedy.
Charla con los estudiantes de la I.E. Jhon F. Kennedy.
Charla con los estudiantes de la I. E. San Juan de Damasco
Charla en la I. E. Ternera
Charla con los estudiantes de la I. E. San Juan de Damasco.
Feria de oportunidades en San Estanislao de Kostka.
Toma al barrio Torices.
Estudiantes de la I.E. Caracolí de visita en el Mayor de Bolívar.
Mayor de Bolívar en la I.E. Caracolí de El Carmen de Bolívar.
Mayor de Bolívar mostrando su oferta académica en la UDC.

 

 

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ITCMBístas participan en el Ingles Day

Redacción: Sindy Fuentes // Fotografía: Cortesía- ITCMB.

Este evento que fue realizado en el marco de la celebración del  Idioma reunió a decenas  de estudiantes de los programas de Turismo e Idiomas, Comercio Exterior y Administración  de Empresas.

Esta actividad además de integrar a los ITCMBístas  busca presentar el idioma inglés de una manera lúdica y divertida, para que ellos hagan uso de esta segunda lengua en contextos distintos a las aulas de clases.

Durante el evento el docente Efren Locarno Florez, presentó la ponencia sobre, “El uso de las páginas webs para fortalecer la adquisición de una lengua extranjera”, así mismo los estudiantes participaron de las distintas actividades lúdico-pedagógicas como dramatizados y canciones,  asimismo se  proyectaron videos y películas.

Este encuentro que promueve el idioma Inglés, fue realizado este jueves, 26 de abril, en conjunto con el Centro de Bienestar Universitario y Bilingüismo.

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Lo que nadie sabe de Ronaldo, el joven que apareció en el video de Will Smith

Ronaldo Gary Castro en entrevista con Mariel Torrres Castellar, coordinadora de Comunicaciones del Colegio Mayor de Bolívar//Redacción: Eleana Martelo Tirado.

Además de ser uno de los fans protagonistas del video que el reconocido actor de Hollywood, Will Smith, subió a su cuenta de Instagram en su primer día en Cartagena, Ronaldo Garay Castro, estudiante de nuestra institución, se ha convertido hoy en motivo de inspiración para muchos.

La avalancha de críticas, burlas y comentarios negativos por la euforia que expresó cuando vio en las calles del Centro al actor de la recordada serie ‘El Principe del Rap’, lo han impulsado a querer desarrollar una inicativa que apoye a esas personas que sufren el bullying en silencio.

Con algo de nervios, pero a la vez feliz, habló con la coordinadora del equipo de Comunicaciones del Colegio Mayor de Bolívar, Mariel Torres Castellar, y le contó cómo está superando este sinsabor.

Ronaldo, ¿qué edad tienes y a qué te dedicas?

-Tengo 17 años y estudio primer semestre de Administración Turística en el Colegio Mayor de Bolívar. Me gusta bailar, salir con mis amigos y el arte. También me gusta visitar los museos de la ciudad.

¿Cómo te describes como persona?

-Soy una persona muy alegre, motivada, siempre feliz, una persona que a cualquier circunstancia siempre le ve lo positivo.

Y esa expresividad fue la que te hizo reaccionar así en el video de Will Smith…

-Claro, porque no todos los días vemos a una persona famosa en Cartagena. De la forma como yo actué pudo hacerlo cualquier otra persona.

Tu aparición en este video trajo consigo una serie de críticas y burlas que conocemos como ciberbullying y bullying. ¿Cómo has superado esta situación?

-El apoyo de mis padres, amigos y compañeros ha sido fundamental. Siempre han estado motivándome, haciendo cosas para que yo olvide el tema, y eso me tiene muy contento, ya no me están importando las críticas que me hagan.

Hay personas que convierten las dificultades en oportunidades. Tú eres una de esas, cuéntanos, ¿cómo estás logrando esto? ¿qué oportunidad ves en esta situación?

-Creo que la mejor forma de afrontar esta situación y verle el lado positivo es capacitándome en el tema del ciberllying, para poder ayudar a las personas que están pasando por lo mismo. Quiero darles una voz de aliento y decirles que sí se puede salir adelante y no dejarse ‘achicopalar’.

¿Cuál es el mensaje para todos aquellos que te han hecho comentarios negativos?

-A aquellos que me han hecho comentarios destructivos les doy las gracias, porque me han ayudado a fortalecer la confianza en mí mismo, a quererme más como persona. Sé que no debo prestar atención ni gastar energía en ellos, porque sé cuánto valgo como persona, y valgo mucho.

¿Qué te ha dejado todo esto?

-Todo esto me ha dejado una gran enseñanza sobre la realidad del ciberbullying. Como lo dije, quiero capacitarme para dar charlas y ayudar a esas personas que son víctimas de esta práctica en secreto, porque yo lo viví en público, pero hay muchas que lo hacen en silencio.

Los compañeros de Ronaldo se han volcado a apoyarlo para revertir los comentarios negativos y demostrarle que “lo que importa no es lo que digan de uno, sino lo que uno vale”.

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Will Smith sigue siendo tendencia en las redes sociales de los cartageneros

Conoce un resumen de lo que  muestra  el reconocido actor Will Smith,  en sus redes sociales de su permanencia  en  Cartagena.

Acerca de la vida de Will Smith

Willard Carroll «Will» Smith, Jr.​ (FiladelfiaPensilvania25 de septiembre de 1968), mejor conocido como Will Smith, es un actor y rapero estadounidense. que ha tenido éxito en sus dos facetas artísticas:​ ha sido nominado a cuatro Premios Globo de Oro y a dos Premios Óscar, y ha ganado Premios Grammy.

Su infancia

Will Smith fue criado por sus padres, Willard y Caroline, en el Oeste de Filadelfia. Reconoció la dedicación de su padre cuando habla de su papel en la vida de sus tres hijos:

“Veo a mi padre y me pregunto cómo fue capaz de mantener a cuatro niños alimentados, vestidos y calzados, y se las arregló para encontrar tiempo para estar con nosotros.”

Su vida en pareja y sus hijos

Will Smith se casó con Sheree Zampino en 1992. Tuvieron un hijo, Willard Christopher Smith III, también conocido como “Trey”, pero se divorciaron en 1995. Trey apareció en el vídeo musical de su padre para el single de 1998, “Just The Two Of Us”.

Will se casó con la actriz Jada Pinkett en 1997. Juntos han tenido dos hijos: Jaden Christopher Syre (nacido en 1998), su coestrella en las películas En busca de la felicidad y After Earth, y su hija Willow Reign Smith, con quien aparecía en el vídeo musical Black Suits Comin y, como su hija, en Soy leyenda.

Treyball Development, Inc. y sus donativos

Junto con su hermano, Harry Smith, tiene una compañía, la Treyball Development Inc., con sede en Beverly Hills y bautizada así por su primer hijo. Smith y su familia poseen residencias en Star Island, en Miami Beach, en Los Ángeles, en Estocolmo y en Filadelfia. Will Smith donó una gran cantidad de dinero para ayudar a las víctimas del huracán Katrina. También donó 4.600 dólares a la campaña presidencial del demócrata, Barack Obama.

Sus creencias religiosas

Will ha dicho que ha estudiado varias religiones, incluso la cienciología, y ha hecho muchos comentarios amables acerca de las religiones. A pesar de su elogio de la cienciología, dijo:

“Creo que muchas de las ideas de la cienciología son brillantes y revolucionarias, pero no religiosas”.
“El noventa y ocho por ciento de los principios de la cienciología son idénticos a los principios de la Biblia… no creo que porque alguien use la palabra thetán para hablar de espíritu, la definición se convierta en algo diferente.”

Negó haberse unido a la Iglesia de la Cienciología:

“Soy cristiano. Soy estudiante de todas las religiones, y respeto a todas las personas y todos los caminos.”

En 2004, la pareja donó 20.000 dólares a la campaña de alfabetización de la cienciología, llamada HELP, Programa de Alfabetización y Educación de Hollywood, que es la base para el sistema de educación en el hogar de la cienciología.

Fuente de información https://bit.ly/2hRaAI7

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Mayor de Bolívar inicia maratónica visita a colegios de Cartagena

Mariel Torres Castellar, coordinadora de Comunicaciones del Colegio Mayor de Bolívar. Redacción: Eleana Martelo Tirado.

El Colegio Mayor de Bolívar, a través de su oficina de Comunicaciones, inició ayer, miércoles 11 de abril, una maratónica agenda de visitas en todas las instituciones educativas públicas de Cartagena.

La iniciativa le apunta a fortalecer los conocimientos de los estudiantes en ortografía, técnicas para hablar en público, pautas para ser exitoso y comunicación asertiva, entre otros temas.

Además de los talleres, a los alumnos se les indica cuáles son los programas que oferta la institución, la importancia de cada uno y la amplia experiencia que tiene el alma mater en el campo educativo.

La agenda se abrió en el colegio Alberto Elías Fernández Baena, ubicado en el barrio El Bosque. Allí, inicialmente se les explicó a los estudiantes las bondades de cada programa académico, los valores de matrícula y las oportunidades de internacionalización o pasantías en el exterior.

Posteriormente, se les compartió sobre los tipos de palabras que determinan la acentuación, los monosílabos y el uso correcto de las tildes y mayúsculas. Al final de la actividad se retroalimentó la teoría expuesta y se realizaron varios ejercicios.

La próxima visita será a la Institución Educativa de Ternera, al sur de la ciudad.

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Prográmate y asiste a la Rendición de Cuentas vigencias 2017 del ColMayor Bolívar  

Redacción, Sindy Fuentes // Fotografía, Archivo – ITCMB.

Este 20 de abril, a partir de las 8:00 a.m., se realizará en el salón Rafael Núñez la audiencia pública de rendición de cuentas vigencia 2017 del ColMayor Bolívar, en la que el alma mater dará a conocer el balance de la gestión realizada durante el año en mención.

Durante la jornada, que se extenderá hasta las 12:00 p.m., la rectora del Colegio Mayor, Carmen Alvarado Utria, entregará los resultados de la gestión del año 2017, así como los aspectos significativos en materia de innovación y desarrollo, internacionalización, cambio de carácter académico, responsabilidad y proyección social, además de la modernización de la gestión.

Temas como adecuaciones físicas, resultados en materia administrativa y económica de la institución de educación superior, también serán abordados durante la rendición de cuentas.

La audiencia pública está apoyada en un proceso de transparencia en la gestión alineada a las directrices de Gobierno en Línea (programa del Gobierno Nacional), siendo este un deber público y, además, una buena práctica que ha generado beneficios en cuanto a  la promoción de iniciativas ciudadanas de petición de cuentas a la administración.

“Este espacio de diálogo para la comunidad académica  permite, en cada ejercicio, conocer la percepción de la población cartagenera, siendo que ninguna petición o comentario pasa desapercibido para los procesos institucionales,  generando este un plan de mejoramiento interno que se evidencia posteriormente en la materialización de las metas propuestas”, afirma la rectora, quién además invita a toda la comunidad a participar de este evento.

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