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Carmen, la mujer que a pulso se ganó la rectoría del Colegio Mayor de Bolívar

Carmen Alvarado Utria, rectora del Colegio Mayor de Bolívar//Redacción: Eleana Martelo Tirado//Fotografía: Sergio Zuleta Tovar.

Siempre escuchaba, en las ceremonias de grado y en los discursos de bienvenida a los nuevos estudiantes, el relato de la rectora de cómo llegó a ocupar ese importante cargo en el Colegio Mayor de Bolívar.

Varias veces, aunque ya había escuchado sus palabras, se me erizó la piel, no lo niego. Entonces recordaba aquella frase tan cliché, pero tan real que dice que “si Dios te dio la capacidad de soñar, también te dio la capacidad de cumplir esos sueños”.

Basta hablar de la niñez de Carmen Alvarado Utria y de la historia de su familia, para evocar un rosario de recuerdos y viajar hacia el pasado, a más de cinco décadas atrás.

El pueblo que la vio nacer

“Yo nací en el pueblo más hermoso del planeta”, afirma entre risas. “Nací en Galerazamba, Bolívar. En ese pueblo tuve la infancia más feliz que alguien se pueda llegar a imaginar. Una infancia llena de amor, afecto, libre, sin dolor, sin tristezas, la infancia que toda persona se merece: rodeado de la familia, amigos y vecinos”, dice con un brillo en sus ojos que dejan al descubierto que, pese a los años, siempre extrañará a su pueblo.

Y cómo no añorarlo, si su padre pensando en labrarles un buen futuro se llevó a toda la familia lejos de esa tierra de gente pujante y de pescadores por naturaleza. Se vinieron a Cartagena cuando ella tenía tan solo seis años.

Acá empezó a estudiar, siempre con la convicción de que “cuando fuera grande”, como decíamos todos cuando pequeños, sería una maestra.

“No recuerdo un momento de mi vida en el que no tuviera claro que yo quería ser maestra, desde niña siempre lo anhelé. Cuando terminé la Primaria ya la tenía súper clara, quería estudiar en La Normal, donde se formaban los maestros en aquella época. Recuerdo que le dije a mi mamá: ‘Mamá, ¿cuándo vamos a hacer los trámites? Te quiero advertir que, si no hay un cupo en La Normal para yo ser maestra, no hago el bachillerato’. A ella eso le impactó tanto que habló con una vecina que tenía a su hija estudiando ahí, entonces nos contactó con alguien y luchamos tres días por mi cupo”.

La mujer que está frente a mí, de 54 años, de cabello negro y corto, de lentes, vestida de blusa blanca encampanada en las mangas y jeans, y que luce unos transparentes aretes azul cielo, conserva esa determinación y ese ímpetu. Sentada en el escritorio de su oficina, en el Mayor, me cuenta el desenlace de su lucha para ser docente.

“Logré graduarme en La Normal y desde los 19 años – recuerda emocionada- empecé a trabajar como maestra. Comencé en una institución educativa privada, en el Gonzalo Jiménez de Quesada. Aprendí muchísimo y quiero mucho a los dueños. Mi juventud fue atípica, porque no pasaba en fiestas ni nada de eso, era muy disciplinada y dedicada”.

Galerazamba, Bolívar//Foto tomada de internet.

Su encanto por la investigación

De padres campesinos. Su madre, Rita Utria, era ama de casa, y su padre, José del Carmen Alvarado, se dedicaba al trabajo en una mina de sal que había en el pueblo. Eran siete hermanos, sabía que no era fácil seguir estudiando, pues no había nacido en cuna de oro ni con corona, o como muchos en este país: “Con el pan debajo del brazo”.

Pero esas condiciones jamás la hicieron desistir, al contrario, fueron el motor para continuar superándose. Su deseo de ser profesora era irrenunciable y cada día crecía como espuma.

Aunque todo indicaba que estudiaría Educación Especial en la Universidad Pedagógica Nacional, en Bogotá, el destino y las condiciones económicas de sus padres la llevaron en 1987 a formarse como Tecnóloga en Educación Preescolar en la institución que hoy dirige. Su trabajo de grado le hizo descubrir que no solo le apasionaba enseñar a los niños, sino también la investigación.

“Hice mi trabajo de grado y eso me encantó tanto que cuando una compañera me preguntó que a qué me iba a dedicar, sin duda, le respondí que quería dedicarme a la investigación. El tiempo pasó e hice la profesionalización, donde me conocí con Marcela Jiménez, la anterior rectora. A los dos años, luego de graduarnos, ella me dice que en el Mayor están necesitando a una persona que asesore a los estudiantes en los trabajos de grado, y me recomendó”, dice sonriendo.

Así empezó su historia en el Mayor de Bolívar, en 1995. No sucumbió ante los temores de la juventud por los nuevos retos, todo lo nuevo le causaba fascinación. Cuando le preguntaron si se le medía a ese cargo, respondió con un rotundo sí. Tenía la plena certeza de que eso era lo suyo.

“Yo dije: ‘Claroooo, si eso es lo que a mí me encanta'”, cuenta soltando una carcajada que retumba en toda la oficina. Su alegría es inocultable. Su amor por la investigación y su perseverancia la llevaron, de igual forma, a trabajar en la Universidad Rafael Núñez y en el Colegio La Presentación y, más adelante, en otras instituciones como IAFIC (Corporación Universitaria Regional del Caribe), la Simón Bolívar y la Universidad San Buenaventura, donde estuvo por casi 11 años hasta que sus compromisos como rectora no le permitieron seguir formando maestras.

Poco a poco su trabajo en la antes conocida Universidad Femenina (Mayor de Bolívar) fue exaltado, y no sólo eso, también premiado con ascensos.

“Después de asesorar los trabajos de grado, fui coordinadora del Centro de Investigación, Vicerrectora por cinco años, rectora encargada en el periodo de Marcela Jiménez, y hoy rectora titular”, comenta con orgullo.

La rectora en el marco del III Foro Internacional y IX Nacional de Pensamiento Moderno y Contemporáneo.

La rectoría, un reto muy criticado, pero de enseñanza

Al hablar de su primer periodo rectoral, Carmen Alvarado, sin titubeos, señala que “fue muy, muy difícil”. Su voz es pausada y ya no está tan sonriente como al principio de esta entrevista.

Relata que, en esa época, a sus 43 años, cuando asumió el reto de la rectoría, soplaron vientos huracanados, llovieron críticas y voces de rechazo que pensaban que desmerecía el cargo por su condición social y su origen.

“Los ataques fueron a mi origen, a mi raza, a mi condición social, a no tener padrino político, a no ser nadie. Y eso, eso afecta el autoes…”.

Inmediatamente se le quiebra la voz, no puede pronunciar palabra alguna. Por unos segundos, se escucha un silencio ensordecedor en su oficina, luego vuelve a tomar aire y continúa.

“Pero Dios fue muy bueno”, se oye nuevamente un silencio. “Dios fue demasiado bueno en aquel tiempo conmigo, y lo sigue siendo. Aprendí de eso que no importa lo que dicen de uno, sino lo que dice Dios. Esa experiencia mala fue al mismo tiempo buena, porque me enseñó que yo no tengo precio, ese lo pagó Dios con su sangre. La gente puede decir lo que quiera”, expresa con los ojos aún humedecidos.

Aunque ya con mucha más experiencia y doblemente empoderada del cargo, confiesa que los últimos cuatro años al frente de la institución tampoco han sido fáciles. Cree que su paciencia, serenidad y autocontrol han sido claves para afrontar las crisis.

La rectora en el lanzamiento de la Semana Internacional Canadá en 11 experiencias.

La despedida, una catarsis necesaria

El próximo 18 de diciembre será el último día de Carmen Alvarado Utria como rectora del Colegio Mayor de Bolívar, después de ocho años de administración. Advierte que será difícil despedirse de una institución que hizo parte de casi 24 años de su vida, admite que llorará y que su mayor sueño con esta alma mater es verla más empoderada en Cartagena.

“No va a ser fácil, voy a echar mi ‘llorada’, obviamente, y me la voy a gozar”, recalca, nuevamente, entre carcajadas.

Y continúa: “Eso forma parte de la catarsis. No me preocupa que voy a hacer después, se lo entregué a Dios. Desde diciembre de 2017 empecé mi despedida y sé que lo que venga será bueno. Voy a extrañar a la institución, pero no quiero que me haga falta nada, no quiero ataduras”, afirma sin rodeos.

Su espíritu soñador, visionario y su determinación en la vida evitaron que estuviera -como ella misma indica jocosamente – igual que muchas de las mujeres de su pueblo: “Sin dientes, con el pelo enredado, obesa, con hijos, muy enferma, sin futuro y sin posibilidades”.

Con cuatro títulos a cuesta: Licenciada en Educación Preescolar y Promoción de la Familia, especialista en Gestión de Centros Educativos, magíster en Educación con Énfasis en Cognición y doctoranda en Ciencias de la Educación, y por supuesto, con mayores conocimientos de la administración pública, espera que se le abran las puertas en otras instituciones. Ya tiene varias propuestas. Su pasión, ahora más que nunca, sigue siendo la educación.

Se va con la satisfacción del deber cumplido, tranquila, sin resentimientos y profundamente agradecida. Entre tanto, su gente más cercana la extrañará, pero con plena consciencia de que la vida es de ciclos y que la hora de su partida de la institución ha llegado.

La rectora participando en una actividad sobre la potencialización de las habilidades blandas.

El adiós que aún no ha llegado, pero que ya duele

“La Dra es demasiado comprometida y luchadora. Desde los18 años que trabajo acá puedo decir que nunca había tenido una jefa como ella. Siento que ha puesto mucha confianza en mí y en el equipo que la ha acompañado en estos dos periodos. Ella le ha traído muchos beneficios a la institución. Está metida en todas partes, sabe de todo, enfrenta los retos, no busca evadirlos. Los enfrenta con una entereza, es entregada a todo lo que hace. Me hizo creer más en mí, en que soy capaz de hacer las cosas”, comenta su secretaria, Lina Vásquez Piedrahita, con los ojos nublados de lágrimas.

“Voy a extrañar sus enseñanzas. Es una persona que, pese a las dificultades que pudieran presentarse en su gestión, siempre mantuvo la calma. Reflexionaba mucho y siempre buscaba una salida. Su inteligencia y conocer el sistema educativo a la perfección le ayudaron mucho en su gestión. El cambio que ha tenido el Colegio Mayor es innegable”, anota la vicerrectora, María del Pilar Herrera Peña, compañera de lucha de la rectora, de 2010 a 2018.

“Hablar de ella es sinónimo de compromiso. Su compromiso con la educación es impresionante. Ella no deja a medias nada, si empieza algo lo tiene que terminar. Voy a extrañar de ella muchas cosas, sobre todo el mensaje a las 6 a.m. recomendándome algo; también extrañaré su tenacidad y constante dedicación al trabajo. Su don de gente es increíble. Son sentimientos encontrados, se va la rectora, pero también mi consejera”, indica en tono nostálgico la secretaria general, Fania Peñaranda Gutiérrez.

“Ella es muy allegada a sus trabajadores, muy sencilla y solidaria. Empezó como docente y ahora es la rectora. La vamos a extrañar, ha manejado la institución con mucha rectitud. Ojalá pudiera repetir su administración”, dice María del Carmen “Mayo” Carranza, rememorando la llegada de Carmen Alvarado a esta alma mater.

“Su gestión ha sido muy buena. Se va una persona que sabe mucho de administración, ha conseguido muchos convenios con universidades extranjeras y nacionales. Es una mujer muy trabajadora, no deja de trabajar, trabaja día y noche, sábado, domingo. Es incansable”, manifiesta Pedro Nel Puello Rodelo, el hombre que la transporta a diario de un lado a otro.

“La Dra Carmen es una mujer virtuosa y empoderada. Soy testigo de sus correndillas en la oficina y algunas discusiones que ha tenido al tratar de defender al Colegio Mayor de Bolívar. Lo que más voy a extrañar es su apoyo a las nuevas causas, a las nuevas ideas, su temple para afrontar las situaciones. Y como algo jocoso, las carcajadas que suelta en cualquier momento”, precisa Abel Giovani Guzmán Puerta, coordinador de las TIC’s.

La rectora con algunos miembros de su equipo de trabajo.

De puertas abiertas

Pero la administración de Carmen Alvarado no ha sido de puertas cerradas. Desde el primer día al frente de la ITCMB, comenzó a estrechar lazos con entidades y personalidades en busca de conjugar convenios y alianzas que se tradujeran en crecimiento y beneficio para los estudiantes.

María José Cerezo, vicepresidenta de la Fundación española J. A. Gómez Cerezo, el cooperante pionero de la Clínica de lo Social, programa de responsabilidad social de la institución, destacó la asertividad y positivismo de la rectora para emprender los proyectos del alma mater.

“He tenido el placer de trabajar con una mujer comprometida, asertiva, clara, concreta, inteligente, sociable, trabajadora, honesta y con una confianza que me han inspirado desde que la conocí”, recalcó.

Estela María Barreto Álvarez, vicerrectora de la Institución Universitaria Bellas Artes y Ciencias de Bolívar (Unibac), también resaltó su valor para el sector educativo.

“Ella es una persona muy valiosa para el sector educativo, por su preparación, conocimientos, esfuerzos y sensibilidad. Esto la ha hecho merecedora de los mejores elogios y reconocimientos por el desempeño de su labor como rectora del ColMayor, donde demostró seguridad y madurez en el cumplimiento de sus obligaciones. Hemos compartido los logros de la REDTTU, y en las diferentes reuniones donde participamos siempre la vi apoyando con ideas para hacer posibles las gestiones y proyectos, en procura de la sostenibilidad de las instituciones y la calidad de la educación superior”, sostuvo.

La rectora en una de sus visitas al extranjero en busca de convenios y alianzas de cooperación.

Su proyecto más importante: la familia

Quienes disfrutarán ahora más de ella son su esposo, Rafael, y sus hijos, Rafael Antonio, de 27 años; Mateo Rafael, de 22, y Sara Marcela, de 17 años.

Nunca la tuvo fácil, pero lo logró, logró colocar mucho más en orden la casa ITCMB, consolidándola más en el exterior. Quedan muchos asuntos pendientes en el tintero, pero ya es tarea del nuevo rector asumir esos retos.

Y entonces, volvemos a 1969 cuando Carmen Alvarado Utria era apenas una niña de seis años. Su única preocupación era disfrutar esa etapa, pero a su corta edad tenía la plena convicción de que los sueños sí se cumplen, y esta realidad es una prueba de ello.

La rectora Carmen Alvarado Utria con su familia.

 

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Gran acogida de exposición fotográfica en el Mayor de Bolívar

Los estudiantes participaron activamente en el evento//Redacción: Eleana Martelo Tirado//Fotografía: Sergio Andrés Zuleta Tovar.

Del 16 al 19 de octubre, los amantes de la fotografía, estudiantes, docentes y administrativos del Colegio Mayor de Bolívar pudieron apreciar la exposición “Memorias lo nuestro”, organizada por la oficina de Comunicaciones y la biblioteca Camilo Villegas Ángel.

Fueron más de 60 piezas exhibidas por toda la biblioteca, las cuales rememoraban momentos vividos por los ITCMBístas en diversos eventos, como la Semana Internacional, el proyecto Clínica de lo Social, Carnaval Afro, visita a Palenque y Semana de la Paz, entre otros.

Las fotografías, autoría del diseñador gráfico de la institución, Sergio Andrés Zuleta Tovar, fueron clasificadas por secciones: Paz y reconciliación, Cartagena Turística, Clínica de lo Social, Cultura y Etnia, Mi Universidad, Palenque, Teatro y Estudiantes.

“Esta exposición me impactó porque las fotografías reflejaban la realidad, el interior de la persona retratada, mostraban más allá. Al ver cada foto uno se identificaba inmediatamente. Estas actividades deberían realizarse más de seguido en la institución, porque además de aprender, es un espacio para relajarse. El ver la sonrisa, la expresión de las personas de las fotos es desestresante”, indicó Noris Ortiz Nieves, coordinadora de Prácticas Profesionales del programa de Comercio Exterior.

Lleno total en conversatorio

Además de hacer un recorrido por cada una de las fotografías, los participantes pudieron conocer más sobre este bello arte con un conversatorio sobre fotografía arquitectónica, realizado el último día de la exposición.

Fernando Parra López, reportero gráfico; el arquitecto restaurador y docente Jorge Sandoval Duque, y Alberto Zabaleta Puello, arquitecto restaurador, fueron los ponentes invitados.

La moderación estuvo a cargo del coordinador de la unidad de Arquitectura e Ingeniería, Arnaldo Pájaro Abad, y del publicista y docente Juan Arraut Camargo.

¿Cuál es la luz adecuada para hacer fotografía arquitectónica? ¿Qué diferencias hay entre la fotografía arquitectónica y convencional? y ¿Qué equipos pueden usarse para esta clase de fotografía?, fueron las preguntas que con mayor frecuencia hicieron los estudiantes.

Dos horas duró el conversatorio con el que cerró la exposición fotográfica, el pasado viernes, 19 de octubre.

Se hará nuevamente

Debido a la gran acogida que tuvo el evento, se prevé que, nuevamente, se realice en la institución.

En cuanto a las fotografías, estas fueron donadas a biblioteca.

Galería:

 

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Próximamente vive la magia de la fotografía con este evento

La exposición fotográfica se realizará en biblioteca//Redacción: Eleana Martelo Tirado//Fotografía: Sergio Zuleta Tovar.

Del 16 al 19 de octubre, en la biblioteca del Colegio Mayor de Bolívar, podrás disfrutar de una exposición fotográfica que te hará amar aún más este bello arte.

En el marco del evento -organizado por la Oficina de Comunicaciones-, la institución traerá a Fernando Parra López, uno de los mejores fotógrafos de Cartagena, quien trabaja para el diario El Universal.

También estarán como invitados especiales, el arquitecto restaurador y docente Jorge Sandoval Duque; el publicista y docente Juan Arraut Camargo, y Alberto Zabaleta Puello, arquitecto restaurador.

Y como si fuera poco, los estudiantes también podrán ser partícipes de este evento. Próximamente, te contaremos cómo podrán hacerlo.

A continuación un abre bocas de lo que será esta exposición que el Mayor está preparando para todos los ITCMBístas.

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Orlando, el egresado del Mayor de Bolívar que triunfa en el mundo del turismo

Orlando Martínez Nagle, egresado//Redacción: Eleana Martelo Tirado//Fotografía: Cortesía.

Hay seres humanos tan resilientes y valientes, que se reinventan si del cielo solo les cae limones para hacer limonada.

Salir a adelante en un barrio en el que las oportunidades son esquivas para los jóvenes y el accionar delincuencial está a la orden del día, es apoteósico.

Pocas historias, en mis seis años de ejercer esta bella profesión del periodismo, me han causado tanta admiración, como esta. Una historia digna de ser imitada.

El camino menos fácil, pero más fructífero 

En Pablo Sexto Segundo, contiguo al emblemático Cerro de la Popa, donde se concentra una de las 34 pandillas que existen en Cartagena, según la Secretaría del Interior del Distrito, nació Orlando Martínez Nagle, un cartagenero que no la ha tenido fácil, pero que ha sabido sortear los sinsabores de la vida.

A sus 19 años tenía claro que no podía seguir el ejemplo de muchos de los jóvenes de su barrio, que buscan la vida fácil y el camino menos indicado para tener un futuro próspero.

A toda costa quería salir adelante, superarse y ser alguien en la vida, así que se presentó en el Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena) a estudiar Tecnología en Administración de Documentos y, al mismo tiempo, Administración Industrial en la Universidad de Cartagena.

“Fueron años muy duros, pero hoy veo lo frutos”, precisa con orgullo mientras conversamos en la oficina de Comunicaciones.

A como diera lugar quería mantener la mente ocupada e invertir su tiempo libre de la mejor manera. Por eso, como si fuera poco, se metió “a mover el esqueleto” al reconocido grupo de danzas ‘Ekobios’, ese mismo que ha viajado por el mundo llevando lo mejor de nuestro cultura y folclor.

Con mucha dedicación, y a punta de esfuerzos, terminó esas carreras y comenzó a buscar oportunidades laborales.

El turismo lo enamoró 

En esa búsqueda, por accidente, se topó con el turismo. Ninguna actividad le había llamado tanto la atención como esta.

“Yo llegué al turismo por accidente. Estudié Administración Industrial, porque era lo que me gustaba. Unos amigos italianos me propusieron crear una agencia de viajes, lo hicimos y fui conociendo de este tema”, relata con un brillo en sus ojos, sin ocultar la emoción que le produce recordar esos tiempos.

Era tal la fascinación por el turismo que ya con “Incentivamos Colombia S.A.S” creada, quería saber más y más de este sector, gran motor de la economía en nuestro país. Por eso, en 2014, entra al Mayor de Bolívar a estudiar Operación Turística. Al poco tiempo empieza a representar a la institución en el comité de Capacitación y Formación Turística del viceministerio de Turismo.

“Me gustó tanto el turismo que decidí estudiar, prepararme. Se abrieron las becas de la Alcaldía, las Bicentenario, y me inscribí. De hecho, con ORI, me fui a Canadá a estudiar inglés y después ingresé a este comité dando ideas de cómo debe ser la formación del turismo en Colombia”, recuerda.

Allí fue abriéndose paso y dándose a conocer en este mundo. Cuando recibió el título de técnico en Operación Turística, ya se ‘codeaba’ con grandes empresarios, altos ejecutivos e inversionistas.

Esto lo sedujo aún más, tanto, que siguió preparándose. Hoy cursa séptimo semestre de Gestión Turística, también, en la institución.

Pero esto no es todo. Es un incansable y asiduo amante de los libros, del estudio. Realizó un diplomado en Docencia Universitaria en la Universidad Tecnológica de Bolívar y, actualmente, hace una maestría en Gestión de la Organización. Su otra pasión es enseñar lo que sabe en las aulas de clases.

Los frutos

Incentivamos Colombia S. A. S, la empresa que creó hace seis años junto a una pareja de amigos italianos y de la cual es gerente general, es muy reconocida a nivel nacional e internacional.

Pero no solo es un joven exitoso por su agencia de viajes, que hace parte de la Asociación de Agencias de Viajes y Turismo de Colombia (Anato), sino por su carisma arrollador, su compromiso con el sector, ese espíritu emprendedor y positivo que lo caracteriza.

Estas mismas virtudes, lo hicieron merecedor hoy, a sus 29 años y por segunda vez, del cargo de director de la junta directiva de tan importante entidad en el país.

“El sorprendido fui yo-cuenta entre risas-, apenas me lancé por primera vez al cargo, quedé. Obtuve la mayor votación, mi discurso gustó mucho. Hablé sobre la importancia de darle a los jóvenes la oportunidad de participar en estos procesos. Este año fui reelegido, ya llevo un año y cuatro meses en la dirección de la junta de Anato”, indica.

Confiesa que una de las cosas que más le quita el sueño es que el turismo se convierta en la otra mina de oro de Colombia.

Por lo pronto, este joven, de raza negra, cabello afro y que habla inglés e italiano, sigue trabajando con berraquera para lograr que cada día más extranjeros pisen tierra colombiana. Al mismo tiempo, dicta charlas de motivación, poniendo como ejemplo su experiencia personal.

Ha viajado tanto que, al interrogarlo sobre los lugares que ha visitado, me responde entre carcajadas: – me queda más fácil decirte a dónde no he ido. Solo me falta Dubai y Australia-

“He viajado a París, Nueva York, Río de Janeiro. Por mi trabajo, he tenido la oportunidad de recorrer casi toda América y Europa, viajo al mes mínimo tres meses, llevo cinco años viajando para promocionar el país”, sostiene.

Un afrocolombiano admirado

Pocos, a tan corta edad, como Orlando, tienen la fortuna de moverse como pez en el agua en el mundo del turismo y aportar al desarrollo del país.

Y es que su historia de vida es tan inspiradora que, en 2016, fue nominado al premio Afrocolombianos, en la categoría Sector Privado.

Sin duda, este joven- de padres chocoanos- es un ejemplo a seguir, especialmente para aquellos que, como él, nacieron y crecieron en barrios marginales, donde las condiciones sociales sirven de caldo de cultivo a la violencia, al crimen y el delito, pero también donde las ganas de salir adelante han salido triunfantes.

Historias como la de “Orly” recuerdan, una y otra vez, que lo imposible es aquello que no intentamos.

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Orlando, el egresado del Mayor de Bolívar que triunfa en el mundo del turismo

Orlando Martínez Nagle, egresado//Redacción: Eleana Martelo Tirado//Fotografía: Cortesía.

Hay seres humanos tan resilientes y valientes, que se reinventan si del cielo solo les cae limones para hacer limonada. 

Salir a adelante en un barrio en el que las oportunidades son esquivas para los jóvenes y el accionar delincuencial está a la orden del día, es apoteósico. 

Pocas historias, en mis seis años de ejercer esta bella profesión del periodismo, me han causado tanta admiración, como esta. Una historia digna de ser imitada.

El camino menos fácil, pero más fructífero 

En Pablo Sexto Segundo, contiguo al emblemático Cerro de la Popa, donde se concentra una de las 34 pandillas que existen en Cartagena, según la Secretaría del Interior del Distrito, nació Orlando Martínez Nagle, un cartagenero que no la ha tenido fácil, pero que ha sabido sortear los sinsabores de la vida. 

A sus 19 años tenía claro que no podía seguir el ejemplo de muchos de los jóvenes de su barrio, que buscan la vida fácil y el camino menos indicado para tener un futuro próspero. 

A toda costa quería salir adelante, superarse y ser alguien en la vida, así que se presentó en el Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena) a estudiar Tecnología en Administración de Documentos y, al mismo tiempo, Administración Industrial en la Universidad de Cartagena. 

“Fueron años muy duros, pero hoy veo lo frutos”, precisa con orgullo mientras conversamos en la oficina de Comunicaciones. 

A como diera lugar quería mantener la mente ocupada e invertir su tiempo libre de la mejor manera. Por eso, como si fuera poco, se metió “a mover el esqueleto” al reconocido grupo de danzas ‘Ekobios’, ese mismo que ha viajado por el mundo llevando lo mejor de nuestro cultura y folclor. 

Con mucha dedicación, y a punta de esfuerzos, terminó esas carreras y comenzó a buscar oportunidades laborales.

El turismo lo enamoró 

En esa búsqueda, por accidente, se topó con el turismo. Ninguna actividad le había llamado tanto la atención como esta. 

“Yo llegué al turismo por accidente. Estudié Administración Industrial, porque era lo que me gustaba. Unos amigos italianos me propusieron crear una agencia de viajes, lo hicimos y fui conociendo de este tema”, relata con un brillo en sus ojos, sin ocultar la emoción que le produce recordar esos tiempos. 

Era tal la fascinación por el turismo que ya con “Incentivamos Colombia S.A.S” creada, quería saber más y más de este sector, gran motor de la economía en nuestro país. Por eso, en 2014, entra al Mayor de Bolívar a estudiar Operación Turística. Al poco tiempo empieza a representar a la institución en el comité de Capacitación y Formación Turística del viceministerio de Turismo. 

“Me gustó tanto el turismo que decidí estudiar, prepararme. Se abrieron las becas de la Alcaldía, las Bicentenario, y me inscribí. De hecho, con ORI, me fui a Canadá a estudiar inglés y después ingresé a este comité dando ideas de cómo debe ser la formación del turismo en Colombia”, recuerda. 

Allí fue abriéndose paso y dándose a conocer en este mundo. Cuando recibió el título de técnico en Operación Turística, ya se ‘codeaba’ con grandes empresarios, altos ejecutivos e inversionistas. 

Esto lo sedujo aún más, tanto, que siguió preparándose. Hoy cursa séptimo semestre de Gestión Turística, también, en la institución. 

Pero esto no es todo. Es un incansable y asiduo amante de los libros, del estudio. Realizó un diplomado en Docencia Universitaria en la Universidad Tecnológica de Bolívar y, actualmente, hace una maestría en Gestión de la Organización. Su otra pasión es enseñar lo que sabe en las aulas de clases.

Los frutos

Incentivamos Colombia S. A. S, la empresa que creó hace seis años junto a una pareja de amigos italianos y de la cual es gerente general, es muy reconocida a nivel nacional e internacional. 

Pero no solo es un joven exitoso por su agencia de viajes, que hace parte de la Asociación de Agencias de Viajes y Turismo de Colombia (Anato), sino por su carisma arrollador, su compromiso con el sector, ese espíritu emprendedor y positivo que lo caracteriza. 

Estas mismas virtudes, lo hicieron merecedor hoy, a sus 29 años y por segunda vez, del cargo de director de la junta directiva de tan importante entidad en el país. 

“El sorprendido fui yo-cuenta entre risas-, apenas me lancé por primera vez al cargo, quedé. Obtuve la mayor votación, mi discurso gustó mucho. Hablé sobre la importancia de darle a los jóvenes la oportunidad de participar en estos procesos. Este año fui reelegido, ya llevo un año y cuatro meses en la dirección de la junta de Anato”, indica. 

Confiesa que una de las cosas que más le quita el sueño es que el turismo se convierta en la otra mina de oro de Colombia. 

Por lo pronto, este joven, de raza negra, cabello afro y que habla inglés e italiano, sigue trabajando con berraquera para lograr que cada día más extranjeros pisen tierra colombiana. Al mismo tiempo, dicta charlas de motivación, poniendo como ejemplo su experiencia personal. 

Ha viajado tanto que, al interrogarlo sobre los lugares que ha visitado, me responde entre carcajadas: – me queda más fácil decirte a dónde no he ido. Solo me falta Dubai y Australia-

“He viajado a París, Nueva York, Río de Janeiro. Por mi trabajo, he tenido la oportunidad de recorrer casi toda América y Europa, viajo al mes mínimo tres meses, llevo cinco años viajando para promocionar el país”, sostiene.

Un afrocolombiano admirado

Pocos, a tan corta edad, como Orlando, tienen la fortuna de moverse como pez en el agua en el mundo del turismo y aportar al desarrollo del país. 

Y es que su historia de vida es tan inspiradora que, en 2016, fue nominado al premio Afrocolombianos, en la categoría Sector Privado.

Sin duda, este joven- de padres chocoanos- es un ejemplo a seguir, especialmente para aquellos que, como él, nacieron y crecieron en barrios marginales, donde las condiciones sociales sirven de caldo de cultivo a la violencia, al crimen y el delito, pero también donde las ganas de salir adelante han salido triunfantes. 

Historias como la de “Orly” recuerdan, una y otra vez, que lo imposible es aquello que no intentamos.

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Prepararse muy bien, una de las recomendaciones dadas en la conferencia “Técnicas para hablar en público”

La conferencia se realizó en el salón auxiliar Marcela Jiménez//Redacción:  Comunicaciones//Fotografía: Sergio Zuleta Tovar. 

En dos jornadas, el pasado 14 de septiembre, estudiantes del Mayor de Bolívar -pertenecientes a los semilleros de investigación- tuvieron la oportunidad de recibir recomendaciones para afrontar el reto de hablar correctamente en público.

Uno de los limitantes más grandes que presentan en su mayoría los estudiantes, es el miedo a presentarse ante cualquier escenario y hablar en público. Es por esto que la institución, desde la unidad de Administración y Turismo, dictó la conferencia “Técnicas para hablar correctamente en público”, a cargo de Mariel Torres Castellar, coordinadora de comunicaciones del ColMayor.

Al evento asistieron más de 80 estudiantes, con el único interés de fortalecer las competencias blandas, como la habilidad para comunicarse ante cualquier público.

Conocer muy bien del tema, conocer su público, prepararse con antelación relativamente al tiempo de asignación, practicar ante un espejo, fortalecer la autoestima, entre otras, fueron algunas de las recomendaciones que hizo la conferenciante.

Además, aseguró que “para hablar correctamente en público hay que perder el miedo, y una de las estrategias es atreverse sin importar cuantas veces se tengan equivocaciones”.

Finalmente, afirmó que “los expertos tuvieron que equivocarse muchas veces para llegar a un alto grado de experticia”.

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El Día de Amor y Amistad no pasó desapercibido para los estudiantes del Colegio Mayor de Bolívar

El Muro del Amor y la Amistad se ubicó en el patio de la institución//Redacción: Mariel Torres Castellar//Fotografía: Sergio Andrés Zuleta Tovar. 

El pasado viernes, 14 de septiembre, los estudiantes del ColMayor aprovecharon el “Muro del Amor y la Amistad” para expresar, a través de mensajes, sus afectos hacia sus mejores amigos y hasta sus amores platónicos.

El mural, que se encontraba ubicado en el patio de la institución de educación superior, tenía un objetivo y era unir a todos los estudiantes con el valor del amor, permitiéndoles expresar sentimientos a sus compañeros y amigos.

“Desde que entraste en la institución me enamoraste, eres lo más bonito que llegó aquí. Eres mi crush” y “En este día tan especial quiero desearles un feliz Amor y Amistad a mis compañeros de Turismo IIB, Lorna Alone, Majo acompañada, Eva solita y Jiseth Campeche. Las quiero mucho, son las mejores”, fueron algunos de los mensajes que escribieron los alumnos.

A otros les fluyó tanto la inspiración que hicieron declaraciones metafóricas, como un estudiante anónimo que escribió: “La luz de tus ojos ilumina más que Electricaribe. Me quiero casar contigo, mi mona”.

Más de 120 mensajes fueron leídos por miembros de la oficina de Comunicaciones, en una transmisión en directo en el Facebook @Mayor de Bolívar. Todos los destinatarios se enteraron de sus mensajes.

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Estos son los lugares y eventos en los que los ITCMBístas construyen lazos de amistad

Estudiantes del Colegio Mayor de Bolívar//Redacción: Eleana Martelo Tirado//Fotografía: Sergio Zuleta Tovar. 

Se acerca el 15 de septiembre, Día de Amor y Amistad, y en el Colegio Mayor de Bolívar no podemos pasar por alto esta fecha tan especial que se celebra en cada rincón de Colombia.

Mientras muchos piensan en los planes que harán este día y en lo que le comprarán a esa persona favorita, nosotros recordamos cuáles son esos eventos y lugares en los que docentes, administrativos y estudiantes construyen lazos de amistad.

Y cómo no crear vinculos, si la institución es nuestra segunda casa. Aquí pasamos gran parte del día, aquí tejemos historias, celebramos, reímos, lloramos y nos emocionamos con sucesos que nos tocan las fibras del corazón, como la despedida de algún compañero que se marcha a otra ‘casa’ laboral o se va porque su pensión le ha llegado.

El Colegio Mayor de Bolívar, además de formar jóvenes en diferentes programas para que sean útiles y sirvan a la sociedad, es el escenario donde se construyen relaciones que perduran para toda la vida, donde se unen corazones y los amigos se vuelven esos hermanos que en todo tiempo y jornada están siempre con nosotros, como dice la emotiva canción de Roberto Carlos, que más de uno ha dedicado.

A continuación, los lugares y eventos que se vuelven cómplices de esas amistades.

*El patio: Sin duda, es el sitio preferido de los estudiantes a la hora de conversar, repasar un parcial o tomar aire. Allí, a diario, se reúnen decenas de ellos, incluso empleados. En este espacio, frecuentemente, nacen amistades.

*Prácticas de los grupos culturales y deportivos: Esta es la hora feliz de muchos ITCMBístas. En las prácticas, además de servir como un catalizador del estrés, conocen a nuevas personas y comparten experiencias.

*Semana por la Paz: En este evento se hacen amigos o se hacen amigos. La dinámica de los foros, talleres y otras actividades llevan a los estudiantes a relacionarse constantemente con otros.

*Foro de Pensamiento Moderno y Contemporáneo: Esta actividad, que se realiza cada año entre finales de mayo y principios de junio, sí que deja grandes amistades, en especial del exterior. En esta los estudiantes, docentes y administrativos aprovechan para establecer contacto con los invitados especiales que vienen de otras ciudades del país y del exterior.

*Semana Internacional: En estos cinco días el que no hace amigos, definitivamente, no asistió a ninguna de las actividades programadas. En los concursos, conferencias y talleres que se desarrollan en este evento, relacionarse con otros es una tarea que no requiere de mucho esfuerzo. Este es uno de los eventos en los que más se integran estudiantes, docentes y administrativos.

*Carnaval Afro: La exposición de obras de artes y los shows musicales de este carnaval, hacen que confluyan cientos de estudiantes en un mismo lugar. Las conversaciones e integraciones son el común denominador.

*Jornada de inducción y re-inducción: Este es uno de los encuentros más esperados por los primíparos. Ese día son unos radares, no pierden oportunidad para identificar al que se encontraron la vez que llegaron a inscribirse o matricularse. En esta jornada, los nuevos estudiantes construyen lazos de amistad y arman los grupos con los que se pasarán de un lado a otro en esos años de vida universitaria.

*Biblioteca: Aquí se dan cita los que aman la lectura, es el momento perfecto para hacer amistades. La pregunta o recomendación de un buen libro, pedir ayuda para buscar aquel texto que mandó a leer el ‘profe’ o simplemente reunirse para hacer trabajos, son las excusas ideales para tener amigos nuevos.

¿Se nos escapó algún lugar o evento? Lo que sí sabemos es que son tantas aventuras y tantas anécdotas vividas, que ni el tiempo ni el espacio borrarán de la memoria de cada persona que hizo, hace y hará parte de esta gran familia ITCMBísta, porque “los recuerdos son el diario que todos cargamos con nosotros”.

¡Feliz Día del Amor y Amistad!

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Estudiantes de Turismo e Idiomas se destacan en inglés en las pruebas Saber T y T

Redacción: Sindy Fuentes Mendoza// Fotografía: Sergio Zuleta 

De 23 ITCMBístas que realizaron este examen 17 obtuvieron la máxima calificación en el área de inglés

Tras realizar las pruebas Saber TyT (Programas Técnicos y Tecnológicos), los estudiantes de Tecnología en   Turismo e Idiomas obtuvieron un buen desempeño en el módulo de competencias genéricas de inglés, el cual está alineado con el Marco Común Europeo (-A1, A1, A2, B1 y B2), según el reporte entregado por el Instituto Colombiano para la Evaluación de la Educación -ICFES-.

Los ITCMBístas, adscritos a la  unidad de Administración y Turismo, realizaron las pruebas durante el segundo periodo de 2017, obteniendo como resultado la clasificación en B1 (máximo nivel para tecnólogos) y B2 (máximo nivel para profesionales).

Esto indica que los estudiantes del Colegio Mayor de Bolívar tienen un buen manejo de esta  lengua, ya que pueden no solo relacionarse con hablantes nativos con un grado suficiente de fluidez y naturalidad, sino que pueden producir textos claros y detallados en torno a temas diversos.

De 23 ITCMBístas, que realizaron este examen que mide el nivel de desarrollo de las competencias, 17 quedaron en los niveles antes señalados (B1 y B2).

En la actualidad, los estudiantes reciben semestralmente 96 horas de clases de inglés, más las horas de prácticas y tutorías donde fortalecen este idioma.

Rosa Peralta, estudiante de quinto semestre de Turismo e Idiomas, aseguró que este avance se da gracias a la formación que vienen recibiendo en el alma mater.

“Gracias a Dios y al Mayor he mejorado mucho mi nivel de inglés y ahora con las clases que son enfocadas al turismo, es mucho mejor. Siento que he avanzado mucho, porque tengo más destreza para comunicarme con extranjeros”,  afirma.

Este resultado se obtiene tras la implementación de estrategias que buscan mejorar el idioma extranjero, entre ellas, el fortalecimiento del quehacer pedagógico bilingüe, alianzas con el Ministerio de Educación Nacional, British Council, American Embassy, así como también movilidades internacionales y nacionales de docentes y estudiantes, entre otras estrategias.

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Henry González, el ingeniero que se enamoró de la gaita

Henry González González, coordinador de Cultura del Colegio Mayor de Bolívar//Redacción: Eleana Martelo Tirado//Fotografía: Cortesía. 

Recuerdo que cuando era muy niña, mi madre siempre decía que a los hijos no se les debe truncar lo que quieren ser en la vida, que hay que dejarlos que persigan sus sueños y estudien lo que quieran, lo que les apasiona. 

Esas palabras retumban en mi mente cuando escucho historias como esta que les contaré y que, también, traen a colación esa frase célebre que dice que “Cuándo deseas algo, el mundo entero conspira a tu favor”. Y esto no dista de la realidad, por lo menos no en este caso. 

“Quiero hacer algo bien cheveree, algo fuera de lo común, algo que no se haya hecho. Eso va a quedar espectacular, yo me pinto a los pela’os en esa presentación…”

Sé que, como yo, ustedes han escuchado estas palabras en el Mayor de Bolívar, una y otra vez. No es difícil descifrar de quién provienen. 

Se trata de Henry González González, el incansable soñador y coordinador de Cultura de la institución, que no da tregua y que cada día se las ingenia para innovar en esta área y para que los grupos culturales que dirige siempre se destaquen a donde quiera que vayan. 

Su primer contacto con la cultura

Por casualidad de la vida, como él mismo le llama, la música y los instrumentos, en especial la gaita, empezaron a guiñarle el ojo y a seducirlo desde temprana edad. 

“La historia de la gaita fue una casualidad en mi vida. Mi hermano muere en el año 1991, cuando yo tenía 10 años. Yo jugaba béisbol al igual que él, pero un día escuché que él llegaba de jugar y se bañaba sudado. Eso le produjo una malformación en las células y le dio leucemia, eso fue lo que escuché. Entonces me dije que yo no iba a dejar que me diera lo mismo y dejé de jugar. Mi papá se puso furioso y me metió en un grupo de gaita en el colegio, en Comfamiliar, donde él también trabajaba. Ahí empezó mi historia con la gaita”, me relata emocionado, mientras-a pleno sol-estamos sentados en una de las mesas con paraguas que yacen en el patio de la institución. 

Estando en el colegio y entre práctica y práctica, fue enamorándose de este instrumento. Su disciplina y perseverancia, lo llevaron a ser ganador, de forma consecutiva, de cuatro festivales de gaita. 

De la ingeniería a la cultura

Años más tarde y con la esperanza de tener un buen futuro, teniendo en cuenta que se aproximaba la ampliación de la Refinería de Cartagena, ingresó a estudiar Ingeniería Química en la San Buenaventura, carrera que terminó, pero que no lo cautivó lo suficiente como la gaita. 

Sus victorias en los Festivales de Artes Universitarios, le decían a gritos que lo suyo no era el amoniaco, el hidrógeno, el nitrógeno, ni mucho menos el ácido clorhídrico, sino la cultura. 

“Algo hubo, fue como una magia. Desde ese momento, no he podido parar. Las ganas de seguir conociendo la gaita no se acaban. Es un instrumento que tiene muchas cosas”, sostiene mientras en el fondo se escucha el murmullo de los estudiantes que, a esta hora del almuerzo, conversan en el patio.

Su trabajo en el Mayor

Luego de pasar por el Tecnológico Comfenalco, la Alcaldía de Cartagena y el Sena, en el 2006, Henry ingresa al Mayor de Bolívar como profesor de gaita. 

A partir de allí empezó su aventura con los estudiantes. Las clases de gaita eran toda una fiesta instrumental, momento que ningún estudiante quería perderse.

“Mis clases son muy dinámicas, son un cuento, una historia. Esa historia la materializo en los instrumentos, a ellos los enamoro enseñándoles  parábolas de la música. A mi me decían el profesor formidable, porque cuando lo hacían bien les decía esa palabra. No aceptaba que me dijeran un ‘No sé’ , y el que me lo dijera tenía una penitencia. En la clase todos participaban. Todo está en la forma en cómo enseñamos”, recalca. 

Hoy tiene a su cargo a 250 estudiantes que integran los grupos culturales de la institución: Kambalegua (Gaita), DUM (Danzas Urbanas), Entre Escenas (Teatro), Orígenes (Danzas folclóricas) y Artes Plásticas. 

Su derroche de alegría y pasión por lo que hace, se evidencia en cada presentación o evento que organiza. El positivismo, emprendimiento y esa locura con que se toma la vida, han sido sus compañeros inseparables para lograr todo lo que se propone. 

“Soy una persona positiva, que no le tiene miedo a nada. Todo reto que me pone la vida, lo superó”, dice con una conviccion contagiosa. 

“Soy un loco de la vida”, precisa entre carcajadas. 

Su libro

Y ese mismo emprendimiento, que lo ha convertido en un soñador empedernido, lo llevaron a escribir sobre la gaita, sobre el método para aprender a tocar ese instrumento. 

En 2017, luego de presentar el proyecto a las directivas de la institución, de recibir apoyo y de postularse a una convocatoria de investigación, sacó al mercado el libro “Método numérico para el aprendizaje de la gaita hembra y macho”. 

“Hoy se vende en Colombia y fuera del país. En ciudades como Barranquilla, Montería, Bogotá, Pereira, Bucaramanga, Manizales, y en países como Chile, Ecuador, Perú, España, Alemania y Suiza, ya tienen un ejemplar”, afirma con orgullo. 

Su sueño en el Mayor de Bolívar

Al interrogarlo sobre los sueños que tiene con el Mayor de Bolívar, los ojos le brillan y sonríe. 

De inmediato y sin tapujos, asegura que sueña con que el área de cultura sea declarada como una unidad, y que los grupos culturales sean reconocidos en toda Cartagena y el país. 

Y no menos remoto, señala en tono esperanzador: “Mi mayor sueño es montar una Casa Distrital de la Cultura, en la que hayan grupos de gaita, danza, teatro y otras disciplinas. Eso es lo que le hace falta a Cartagena, más cultura”. 

“Para mi la cultura lo es todo, y el Mayor ha sido la escuela para profesionalizar mi arte, aquí he afianzado la pedagogía”, remata. 

Como Henry, que ahora solo aplica la química con los instrumentos, decenas de personas en Cartagena y el mundo le apuestan a la cultura, con la firme convicción de que tiene un gran poder para transformar las vidas.

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